Catedral del Oviedo - Artealizando.com Fotografía: @mmaestror

Llegamos a Oviedo y en su casco histórico, en la plaza de Fernando II, nos encontramos con la impresionante Catedral de San Salvador de Oviedo.

Al situarnos frente a ella su marcadas líneas verticales nos hacen empequeñecer, confirmando, tras siglos de periplos, que los arquitectos góticos consiguieron a través de su arte que una edificación nos mostrara lo pequeños que somos, mientras la representación de dios en la tierra, a través, en este caso de esta catedral, se alza hacia el cielo indicándonos la grandeza del creador.

Observando su fachada, distinguimos, a través de tres arcos ojivales, que la catedral posee tres naves. También el tamaño de estos arcos no dejan hacernos una idea de como será su interior. El arco central, superior en tamaño y altura a los otros dos, nos indica que la nave central tendrá una ancho y altura mayor que las laterales. Sobre este arco principal, el rosetón, abertura circular en la zona alta de la nave central, otro de los elementos comunes de las iglesias góticas.

Catedral del Oviedo - Artealizando.com Fotografía: @mmaestror

Catedral del Oviedo, detalle torre – Artealizando.com

Fotografía: @mmaestror

Otro elemento a destacar es la torre, que marca la verticalidad del edificio, consiguiendo así que nuestra mirada se eleve hacia los cielos. Recorriendo con la vista sus arquerías menguantes que permiten su gran elevación, y dejando atrás el reloj que nos muestra como interactuamos con los edificios a lo largo del tiempo, la encontramos coronada con una terminación en forma piramidal profusamente decorada al modo gótico flamígero.

En los laterales, y gracias a las nuevas tecnologías, dígase googlemaps, podemos observar los arbotantes terminados en pináculos que sustentan la bóveda de crucería, consiguiendo así la firme sujeción de esta, a través de la descarga de fuerzas en los pilares y los arbotantes.

Catedral del Oviedo - Artealizando.com Fotografía: @mmaestror

Catedral de Oviedo, detalle portada
Artealizando.com – Fotografía: @mmaestror

En la entrada a la catedral un gran arco nos introduce a los soportales. En ellos encontramos otro arco ojival, de tamaño inferior al que ya hemos traspasado, con unas arquivoltas, en las que varios pedestales aparecen vacíos. En otro tiempo serían los responsables de acoger en ellos diversas figuras. Dentro de ese arco dos grandes puertas de madera sobre las cuales encontramos una vidriera que proporcionará al interior la mágica luz de las iglesias góticas.

En el interior de la catedral, confirmando lo que nos adelantó la portada, tres naves sobre una planta de cruz latina. Al fondo el ábside, rodeado por la girola, a lo largo de la cual encontramos cinco capillas.

Podemos observar que la bóveda de crucería, situada sobre el ábside, tiene bajo ella unas llamativas vidrieras colocadas sobre ventanas con arcos ojivales y una marcada verticalidad.

Separando la nave principal de las laterales, grandes arcos ojivales y sobre ellos en el segundo piso. Por cada uno de estos grandes arcos dos más pequeños en el piso superior. Tanto en los arcos superiores como en los inferiores podemos observar como las arquivoltas adelgazan el vano.

Catedral del Oviedo - Artealizando.com Fotografía: @mmaestror

Catedral de San Salvador de Oviedo
Artealizando.com – <a href=”https://twitter.com/mmaestror” Fotografía: @mmaestror

Dentro de esta catedral la luz difusa nos transporta hacia un sentimiento transcendental, haciéndonos sentir aturdidos, y quizá asustados, al encontrarnos en una edificación de proporciones fabulosas, comparadas con las del hombre, y donde las luces, al igual que las sombras nos hacen sentir como la elección de un camino u otro nos llevarán a un termino distinto. Este tipo de construcciones están realizadas para que los fieles, al adentrarse en la iglesia, sintieran, o aprendieran, cual era el camino de dios y como seguirlo.

Por último señalar que el retablo, localizado en el ábside, también pertenece al estilo gótico y posee una forma pentagonal. Esta es otra de las muestras de como el arte gótico era un arte aleccionador. En este caso veintitrés escenas llevaban al fiel que las contemplaba a un mayor conocimiento de la doctrina católica.

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