El concepto del arte - Artealizando.com

A lo largo de la historia el concepto de arte ha variado, ha provocado polémicas y es un tema que sigue abierto y seguramente seguirá así.

 

Bajo mi punto de vista el arte se puede considerar como eso que te remueve por dentro eso que hace que tu imaginación vuele, que hace que tu mente se haga preguntas, que te avise de los horrores o que te lleve hacia los mejores momentos, en una palabra sentimientos. El arte me hace sentir y empatizar con cosas que nunca sería capaz de soñar. Y sin que esta definición pueda ser tenida en cuenta como algo real, notorio o verdadero, sino más bien como una elucubración de una mente que necesita estímulos y un corazón que necesita sustentos, trataré de contrastarla con las corrientes y definiciones que han llegado hasta nosotros, resultándome doloroso pensar en aquellas grandes ideas, pensamientos y sentimientos que se perdieron por el camino, ya sea por interés o por no haber sido capaces de pasar a una esfera pública lo suficientemente importante.

 

Desde la Antigüedad a tiempos más cercanos como el Renacimiento el arte ha sido considerado como la destreza, conjugada con un conjunto de normas imprescindibles, necesaria para la construcción de objetos de diversas categorías. En este esquema temporal, la imaginación, la fantasía o la inspiración se consideraban contrarias al arte. Nos encontramos entre los pensamientos de Platón la siguiente frase:

 

“El arte no es un trabajo irracional”

 

En la Antigüedad y hasta la Edad Media, un mayor número de cosas eran consideradas arte. Sin embargo, se lleva a cabo una valoración distinta de las artes dependiendo de si era necesaria la fuerza física para crearlas, artes vulgares (o mecánicas en la Edad Media) o no se necesitaba la fuerza física, el trabajo era más limpio y se realizaba a través de la mente, artes liberales. A lo largo de la historia las artes han ido variando su ubicación en estas divisiones, cuando en un principio la escultura y la pintura eran consideradas artes vulgares, pasarán a ser artes liberales. Leonardo Da Vinci en su Tratado de pintura argumenta sobre como la pintura es un arte más importante que la escultura o la poesía, todo en base a conceptos de su entorno cultural y temporal. ¿Y no es posible que esa lucha que mantenía Da Vinci para dar la importancia que merecía la pintura se repita pero con otro escenario, con otros actores y con otros tipos de arte?

 

Durante el Renacimiento, los pintores luchan por su reconocimiento como artistas, o mejor dicho como científicos. La lucha de esos pintores hace que finalmente sus mecenas o más bien sus jefes, vean que su trabajo es realmente importante y que lo que realmente necesitan para la difusión de esos preceptos, de los que pueden sacar partido, es un artista. Les hacen ver que sin ellos todo les resultaría mucho más complicado. De esta forma como lo que realizan es importante, muy importante, los pintores pasan a ser importantes, ya que sin ellos, sin sus obras, muchas cosas no serían posibles. Así, en este periodo tan solo algunos lo consiguieron, quizá por su cercanía en cuanto a posición social, por su afinidad con las ideas del mensaje que se tenía que mostrar o por la forma en la que sus trabajos se doblegaban a lo establecido o buscado, eso sí, sin olvidar en ningún momento y siempre como base, su maestría y buen hacer. Quizá eso es lo que sucede hoy. Tan solo unos pocos ostentan ese reconocimiento que muchas veces tiene que ver con esa maestría. Pero la maestría por si sola no les lleva al reconocimiento. Les lleva su cercanía al poder, en este caso al dinero, a la clase social. Me parece algo obvio, que tanto en el pasado como ahora dejamos pasar multitud de genios, tan solo porque la esfera pública, siempre regulada por el poder, se ve limitada al apadrinamiento. De forma que grandes obras y genios se han perdido y se seguirán perdiendo, por mala suerte, por falta de medios o por cuestiones similares.

 

Muchos de los objetos que para nosotros son arte, un arte real, indiscutible, se sacaron de su entorno cultural, en el cual tan solo eran objetos que difundían una idea, o más bien un sentimiento. Las máscaras africanas en las que vemos un gran componente de arte, eran en origen máscaras destinadas a rituales que debían infundir variados sentimientos dependiendo del tipo de máscara, véase, miedo, esperanza, valor, y que para nosotros solo son arte. Pueden que algún sentimiento nos despierte, y de echo suele ser así. Estas máscaras no parecen pasar desapercibidas, nos provocan usualmente ser cierta desconfianza, suelen parecernos tétricas, feas, o tan solo interesantes, pero pocas veces nos resultan indiferentes. Seguramente las califiquemos como arte ya que despiertan sentimientos, quizá estos sentimientos estén estrechamente unidos a instintos primitivos que hayamos perdido, o al menos en gran parte, y que en el pasado nos servían de comunicación con el medio en el que nos movíamos. Estas máscaras nos comunican algo, con un lenguaje que calificaré como arte y que quizá sea la forma más antigua de comunicación. Ese arte primitivo, esos sentimientos siguen en nosotros. Ya que la definición de arte es más moderna que lo que lo es el arte o su percepción o sus efectos sobre nosotros.

 

Así, en el siglo XVI se define las artes del diseño siendo las artes las que están unidas a través del dibujo o diseño. Los conceptos van sucediéndose a lo largo del tiempo, pasamos de las artes del diseño a las bellas artes a las artes ingeniosas o intelectuales, artes musicales, artes nobles, artes memoriales, artes pictóricas, artes poéticas, artes elegantes y agradables, para finalmente denominarse solo artes. Se introducen cambios de conceptos pero seguimos buscado definir que es o que no es arte. Necesitamos una seguridad, no queremos equivocarnos al juzgar algo, no queremos darle importancia a un artista y que luego realmente no lo sea. Las cosas han cambiado y como las personas, los artistas, ya tienen una relevancia social distinta, mayor a la de la antigüedad, no podemos dejar que cualquiera pase ese filtro. Porque ¿qué pasaría si un gran numero de personas lo pasara? ¿el arte perdería para de su valor por no tener esa exclusividad? Y con esto el poderoso, el rico, que es el que solo puede rodearse de arte, ¿perdería parte de su poder o de su riqueza?. Si no acotamos el arte este pierde su carácter de difusión, de mensaje de los poderosos. Y si todo el mundo pudiera difundir su mensaje sin importar el poder o el dinero que tuviera, peligraría el rico, el poderoso, porque no controlaría la información. Información que a través del arte se hace más atractiva que si es difundida por otros medios más puros de comunicación. Ganaría la masa ya que esta tiene mayores puntos en común, ganaría la mayoría. O peor aun, si el arte ya no llegara hasta las personas por ser todo arte, no despertaría nuestros sentimientos y estos pasaría a no ser nada, pasaría desapercibidos.

 

La belleza, que siempre ha sido indispensable en el concepto del arte (que no en el arte), eso si, variando su significado a lo largo del tiempo, sufrirá un revés durante la época de las vanguardias. En ese momento pasa a buscarse el impacto, ya sea con la belleza o con la fealdad, pero sobre todo con la fealdad, se produce un efecto de negatividad que se refleja en el arte, sin embargo este no deja de ser arte por esto. Al igual que parece difícil encontrar el concepto de belleza en muchos artes indígenas, al menos el concepto que manejamos o hemos manejado en la cultura occidental.

 

Si antes se había disputado el puesto de arte entre la poesía, la música, la escultura, la pintura, la arquitectura, la dialéctica, con el tiempo entran en este juego nuevas fichas, el teatro, la fotografía, el cine, el diseño, los desarrollos multimedia. Y con ello el estatus de los que lo realizan. Así que estamos, o más bien seguimos, en un momento crítico en el que todavía no podemos poner un cerco al concepto del arte.

 

Como un ente vivo, quizá el más vivo o el de mayor longevidad, el arte, sigue evolucionando, cambiando, madurando, envejeciendo y volviéndose otra vez un niño. Un ciclo circular, o quizá más bien una espiral, define su camino y este se adapta a la cultura del momento, a la sociedad, pero siempre se mantiene vivo. Al menos hasta ahora.

 

 

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