Sala de los Toros de Lascaux - Creative commons licensed ( BY ) flickr photo shared by Bayes Ahmed

En la sala de los Toros de Lascaux encontramos muestras de arte parietal, pinturas ruprestres del Paleolítico Superior, adscritas al Magdaleniense Inferior (17.000 y 14.000 BP)

 

La sala de los Toros de Lascaux, junto con la cueva de Altarmira, es un lugar excepcional en el cual encontramos representaciones pictóricas que difieren mucho de sus coetáneas. Está claro que los autores de estas pinturas poseían un don especial, destacaban entre los demás. Prueba de ello es como su arte aun nos sorprende por su perfección y su gran carácter comunicativo.

La realización de estas obras no debió ser fácil. Para su creación fue necesaria la utilización de iluminación artificial. Es posible que para este fin utilizaran hogueras o rudimentarias lámparas alimentadas por grasas animales. Aquel hombre cargaba con los materiales necesarios para su realización, desde los ya mencionados elementos iluminatorios, así como los pigmentos y los útiles para su aplicación en la roca. Ademas, debió permanecer largos periodos de tiempo dentro de la sala para la conclusión de su obra.

En estas pinturas observamos la utilización de varios pigmentos así como instrumentos diferentes. Estas figuras se crean a partir de pigmentos diferentes que dan lugar a diversos colores. Para los tonos rojizos y amarillos utilizarían el ocre y para los tonos negros el grafito o el carbón vegetal. Todos ellos se mezclarían con diferentes aglutinantes, posiblemente grasa o agua, para obtener la pasta necesaria para su correcta aplicación. Los instrumentos utilizados para estas aplicaciones también fueron diversos. Desde varios tipos de pinceles para las líneas continuas y el tamponado, a espátulas para los trazos modelantes, pasando por la aplicación a muñequilla para colorear el interior de las figuras.

En esta sala se observan tanto motivos monocromos, como los uros, varios cérvidos y caballos de la parte inferior y otros bicromos, como el caballo en la parte superior y el del lateral izquierdo y otro cérvido en la inferior y el caballo.

Su autores representaron de la fauna de la época como uros, caballos y cérvidos, realizados en estilo III según la cronología de Leroi-Gourhan, en perspectiva biangular recta, pudiendo observarse una animación coordinada. Así no encontramos con el binomio uro-caballo, formulado por Leroi-Gourhan y Laming-Emperaire, que identificaron como figuras principales de los paneles centrales. Estos dos animales han sido considerados como representaciones de lo femenino y lo masculino, encontrándonos con teorías opuestas, la de Leroi-Gourgan, que mantiene que el caballo tiene carácter masculino y el uro femenino, y la de Laming-Emperaire, que postula lo opuesto. Con respecto a la posición de las figuras y observándolas de forma separada, observamos figuras en yuxtaposición amplia y afrontamiento homogéneo, uro contra uro, en yuxtaposición estrecha, si observamos los cérvidos inferiores, en afrontamiento complejo, si asociamos uno de los uros uno de los caballos y las ciervas inferiores, así como superposición de figuras, observando caballos sobre el uro de la zona izquierda.

Se cree que estas pinturas tendrían un carácter mágico. Se ubican en las cuevas, que calificaremos como santuarios, en las que podrían haberse llevado a cabo algún tipo de ritual mágico relacionado con la caza, con la fertilidad o algún tipo de rito iniciático. Durante todo el Paleolítico Superior se han mantenido este tipo santuarios, encontrándose sobre todo en el área del sur de Francia y el Norte de España, posiblemente por el mayor número de cavidades existentes en esta zona. Sin embargo, las pinturas de Lascaux junto con las de Altamira, difieren de las otras encontradas, debido a su magnifica realización y realismo, siendo estas dos cuevas conocidas como “La capilla sixtina” de la arte paleolítico.

 

Fotografía principal: Creative commons licensed ( BY ) flickr photo shared by Bayes Ahmed

 

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