Belleza, como difusión de cultura y reflejo de la sociedad - Artealizando.com

El concepto de belleza suele ir relacionada con otros conceptos o características que son positivas, así como el de fealdad se asocia a características negativas que no tienen que ver con las cualidades externas o perceptivas.

 

Así en la Edad Antigua, se asocia la belleza al la simetría y a las proporciones, griegos y romanos muestran este ideal en sus estatuas, por ejemplo. Sin embargo esta belleza mostrada nos lleva mas allá. Esa figuras perfectas difunden en su formas otros aspectos importantes en su sociedad. Nos muestran un arte asociado a las matemáticas, a los sabios, nos muestran el anhelo de los ciudadanos de conocer, de saber, de formar parte de esa élite de sabios que tiene en sus manos un saber que facilita las cosas. El pueblo entiende que las medidas, los números, son importantes hasta tal punto que uno mismo para ser bello ha de ser proporcionado y tener determinadas medidas. Y esto lo podemos mostrar solo en lo físico pero el principal mensaje sería que esa proporción y mesura ha de ser utilizada en todos los aspectos de la vida. Por supuesto, la belleza y la fealdad nos muestran el bien y el mal a través de la religión. Los grandes dioses con cuerpos perfectamente proporcionados, enseñándonos el bien, frente a los dioses o monstruos que marcan el mal, la aberración.

En la Edad Media esta idea se mantiene. El arte es reflejo de la religión y encuentra la belleza en la esencia de las cosas, todas las cosa creadas por Dios. Así, esa belleza que en la Edad Antigua era claramente perceptible para nosotros se hace algo menos obvia. Las figuras resultan menos agradables, sin embargo, cumplen perfectamente el precepto de belleza del momento. Así, este es un periodo en el que aun más se marca el bien y el mal a través de la belleza y la fealdad. El arte difunde la cultura del momento que se basa en el belleza que marca la religión. Todos llegan a saber, incluso el pueblo iletrado, como han de comportarse, lo que está bien lo que está mal. Pero dentro de este adoctrinamiento también aparecen otras imágenes que difunden una cultura rural en la que el tiempo se mide en base a las cosechas y a través de las cuales todos saben cuando plantar cuando recoger y cuando festejar los frutos de la tierra. Pero siempre, cualquier imagen, ha de cumplir el precepto de belleza o fealdad indicando así, el bien o el mal.

Con el Renacimiento, la cultura se vuelve a basar en la antigüedad, se cree que la Edad Media era un periodo oscuro y que se debía salir de el a través de los grandes logros de la Edad Antigua. Se vuelven a reproducir imágenes de la antigüedad, para que los que las observan sepan que la vuelta al clasicismo y a la búsqueda del saber, como lo hacían los antiguos sabios, traerá riqueza y bienestar de la misma forma que lo hizo en Grecia y Roma. Se recuperará el tipo de gobierno absolutista, de modo que el arte que en periodos antiguos y con una misma base política era de gran utilidad, vuelve, obviamente a ser útil.

Más adelante con la Ilustración, la base estará en los hombres ilustrados y cultos. El conocimiento es la base sobre la que se debe sustentar el pueblo, y este saber solo lo pueden disfrutar los que tienen una economía o poder importante. El arte, por supuesto, mostrará esta idea. Se mostrarán bellas ropas y bellas estancias como muestra del lugar al que lleva el conocimiento. Pero a pesar de que en ese momento la orientación hacia el saber no tiene la intención de crear una base general de cultura esta idea ilustrada creará un germen para el futuro desarrollo de las ideas.

Más tarde, las Vanguardias pasan a mostrarle a la gente que las cosas no tienen porque hacerse de la manera que está estipulada, que hay más salidas. Esa es la base de la cultura del momento, el cambio. El cambio en el poder, en la forma de producción, en el lugar en el que se concentran las fuerzas. Así, aunque el arte sea rechazado, no hace más que mostrar la tendencia cultural, el lugar hacia donde avanza la cultura. La fealdad pasa a ser belleza, de la misma forma que antes el saber era algo exclusivo de las clases altas ahora pasa a estar en manos del pueblo. Así el arte que indicaba el conocimiento a través de lo bello, la riqueza, ahora indicará este mismo conocimiento a través de lo feo, la masa trabajadora.

Después con el capitalismo, la cultura se basará en el saber pero sobre todo en el poseer. Ya sea como masa al principio o como individuo particular después, tal y como lo enunciarán las segundas vanguardias. Reflejaran la cultura de un pueblo que a pesar de tratar de diferenciarse, de ser algo, serán tan solo parte de un sistema basado en lo de siempre. Ahora la belleza muestra que todos pueden conseguir parte de ella de una forma industrial. Tras las dictaduras, se producen movimientos artísticos que muestran libertad, diferencia. Ese es el camino que seguirá la cultura y será la cultura que se difundirá. La belleza de ese momento es la de lo raro, lo extraño o más bien lo que antes no era posible. En este momento quizá se deje esa diferencia tan notoria entre la belleza y la fealdad, pasando las dos a ser igual de importantes de modo que lo importante es que la posibilidad de realizarse.

Ahora, en un periodo de crisis se apela a la solidaridad desde el ámbito del consumo. Quizá haya cierta similitud con la ilustración y esto produzca un movimiento que lleve al cambio y al igual que antes se vuelva en contra del sistema. Nos muestran una belleza en las personas que comparten. La belleza pasa por personas normales que ayudan, esa es la belleza del momento, la belleza de una mirada de lucha ante una adversidad. Ya no es proporción, ni medidas, ni riqueza… la belleza pasa a ser aquella mano de ayuda entre la desolación, que será la fealdad y que será vencida por aquello bello.

 

 

Deja un comentario