Arte del siglo XIX

El siglo XIX será el siglo del cambio, el siglo en el que el arte volverá sobre sus pasos y apreciará aquella época que siempre fue considerada como oscura, se fijará en la Edad Media, y con ella como base, comenzará a dejar que los sentimientos de los artistas, sus preocupaciones, sus dudas, se plasmen en sus obras. El siglo XIX abrirá camino a las vanguardias, abrirá el camino que cambiará la concepción del arte. El siglo XIX será un experimento, el cambio en el arte será comparable al de la industria, que al igual que este da sus primeros pasos, aunque de gigante, haciendo que la sociedad cambie enormemente.

En el siglo XIX nos encontramos con el Neoclasicismo, y aunque es cierto que es una mirada a los preceptos del arte clásico, es un primer desarrollo de las normas, que quedan perfectamente fijadas, algo necesario para poder romperlas y poder hacer ver la diferencia. Sin embargo, al tiempo e incluso antes de que esta corriente se desarrolle, ya encontramos artistas que transgreden las reglas, las del pasado, esas que recuperará el neoclasicismo. Nos encontramos con grandes maestros en el arte que serán únicos, diferentes e inclasificables.

Tras este academicismo dará sus primeros pasos el romanticismo, que comenzará a dotar al arte de sentimientos cotidianos, que reflejará el dolor, que hará que lo que no es bello también sea digno de ser representado, que hará de lo natural su bandera. El romanticismo será esa corriente que removerá los sentimientos haciendo que la representación del paisaje pase de ser una decoración a ser un elemento digno, un signo de como es un pueblo, el paisaje pasará ser una expresión de los sentimientos. Tras esta corriente nos encontraremos con los realismos, y entendamos bien esta corriente, que lo que desea es representar la realidad que hay ante nosotros, esas escenas cotidianas. Por eso esta corriente se dota de plural, porque plurales son las realidades con las que nos encontramos.

Pero el arte no se detiene, da un paso más y llega el impresionismo, la impresión, la sensación, la percepción pura. Los pintores intentan plasmar en sus cuadros el momento efímero, ese corto espacio de tiempo que al observar produce en nosotros un sensación distinta que pronto cambiara.

Pero esta impresión del momento es breve y seguirá varios caminos. Buscará una teorización pero también tras su breve paso llevará a los pintores a caminos muy diferentes. Serán caminos primitivos, caminos en los que los cuadros plasmarán el estado de ánimo del pintor, que descompondrán la realidad que aun así tendrán unas claras formas. Serán caminos que influirán poderosamente en las vanguardias del siglo XX.

El siglo llega a su fin y las cosas han cambiado mucho. Hasta tal punto que los pintores llevarán nuevos desarrollos a ser considerados como arte, cambiaran el lenguaje utilizarán símbolos para expresar sus ideas, para expresar ese mundo que no es real y que sin embargo siempre existió. El simbolismo dará forma la fantasía, a lo imaginario a esos relatos imposibles que siempre acompañaron al hombre y siempre fueron necesarios.

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