Celtas, arte y cultura

Empezando a conocer a los Celtas, su arte y su cultura

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Empezando a conocer a los Celtas, su arte y su cultura

Marcando como comienzo de los inicios de la diferenciación de los celtas en los años del 500 al 450 antes de Cristo, hay que señalar que los desarrollos artísticos de este grupo humano se caracterizan por una marcada abstracción geométrica de motivos vegetales y animales que cubren las superficies de las obras sin dejar espacio vacío.

Si bien los celtas han sido calificados como bárbaros, los complicados motivos de sus obras parecen muestra suficiente como para pensar que esta designación es errónea.

Se pueden localizar las huellas del pueblo celta en diversos lugares de Europa y en todos ellos encontramos unas formalizaciones artísticas muy similares que aun hoy, y quizá más que en otros momentos de la historia, nos resultan misteriosas y atrayentes.

Personalmente, me resulta muy interesante como una cultura tan antigua y tan castigada por sus enemigos guarda aun visibles signos de identidad en sus emplazamientos más importantes. Si bien este pueblo absorbió las influencias del arte romano, católico finalmente, nunca perdió su personalidad.

Actualmente y queriendo saciar nuestra curiosidad sobre este pueblo, que lejos de estar extinto mantiene su esencia, el Museo Británico realizó una exposición, “Celtas: Arte e identidad” en la cual nos presentó el desarrollo de esta cultura desde su nacimiento hasta nuestros días. Pero la presencia de este arte no es algo anecdótico, muchos son los museos e instituciones, gracias a los cuales podemos conocer el pasado de este pueblo. No puedo evitar citar aquí al Museo Arqueológico Nacional, el cual hace una gran labor en la difusión de la cultura.

Esta breve reseña sobre este pueblo, esta cultura y este arte es solo el comienzo de una serie de artículos que permitirán conocer mejor a los Celtas.

Celtas, arte y cultura
Celtas, arte y cultura

La fotografía no pertece al objeto mencionado

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Belleza

Belleza

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Belleza

La belleza, otro termino tan discutido o más que el del concepto del arte. La historia nos ha llevado a diferentes conceptos o percepciones de la belleza que pueden diferir mucho según la época.

Edad Media

Si comparamos algo que en la Edad Media era el parangón de lo bello, hablando de arte en este caso, nos encontraremos con figuras que para nosotros expresan cualquier cosa menos belleza.

Romántico

Pongamos como ejemplo cualquiera de los canecillos decorados del Románico. Veremos figuras que se retuercen adaptándose a sus marcos arquitectónicos, que muestran extrañas criaturas. Sin embargo, para el hombre medieval estos canecillos, al igual que todo, estaban compuesto de belleza.

La belleza era imprescindible y se regía, no por ese exterior, que actualmente es nuestra norma, sino por un interior, por la esencia expresada, por la norma en las proporciones, por la inclusión de las figuras en figuras geométricas. Lo que para ellos resultaba bello, para nosotros puede llegar a ser amorfo, deforme e incluso horrible.

La belleza siempre como base

Sin embargo, tan alejados como parece que estamos de aquellos tiempos, o quizá no tanto, seguimos basándonos en la belleza, con otro concepto, sí, pero con la misma esencia. Antes como ahora, esa belleza tenía una importancia, y esa importancia era que conseguía unos fines. Fines que no son más que la ordenación de la sociedad.

Ahora pongamos un ejemplo, que puede estar o no relacionado con el arte, es bella la mujer con una figura esbelta, preferiblemente muy delgada, de grandes senos (no importa su naturalidad), largas piernas, cabello largo y mirada felina, de igual forma que un hombre será alto, delgado y con una musculatura marcada (tampoco es necesaria la naturalidad). Y esta belleza en la mujer y el hombre, lo ayudaran a conseguir sus fines. Con iguales condiciones académicas, siempre, será más fácil para alguien que cumpla el canon de belleza que para alguien que no lo cumpla, al menos a priori.

Actualmente se tiende a obviar otro tipo de bellezas, como puede ser, por ejemplo, la de la integridad o la del trabajo duro. Ahora reina la belleza exterior. De forma que, la belleza de una u otra manera, con un concepto o con otro, a igual que el arte, ha sido y será decisiva en la cultura.

Arte y belleza, difusores de mensajes

El arte, durante la mayor parte de su existencia, se ha ayudado de la belleza para la difusión de su mensaje. Han ido de la mano durante mucho tiempo y seguramente seguirán unidos. De igual forma, la mayoría de las imágenes que nos rodean, de las cuales algunas pasaran a ser calificadas como arte, se basan en la belleza o en marcar lo que es y lo que no es bello, y, de esta forma, lo que es y lo que no es deseable.

El arte orientaba a los hombres de la Edad Media a rezar, a cumplir la doctrina católica tal y como la dictaban sus templos. Y hoy ese arte audiovisual o gráfico que nos rodea en cada momento de nuestra vida, nos dicta como debemos vivir, que hacer para ser bellos, que comprar para conseguir una porción más de belleza. Nos instruyen de igual forma que las iglesias instruían a los iletrados a través de las escenas del Antiguo y del Nuevo testamento que poblaban sus paredes.

Así, la belleza evolucionará hacia lugares que no somos capaces de discernir y su imbricación con otro tipo de factores nos hace imposible la predicción de su camino. Como dice Umberto Eco en La historia de la belleza: “Nosotros no podemos mirar desde tan lejos; podemos contentarnos con destacar que la primera mitad del siglo XX, y a lo sumo los años sesenta de ese siglo (luego será más difícil), es el escenario de una lucha dramática entre la belleza de la provocación y la belleza del consumo”.

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El concepto del Arte a lo largo de la historia

El concepto del Arte a lo largo de la historia

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El concepto del arte a lo largo de la historia

A lo largo de la historia el concepto de arte ha variado, ha provocado polémicas y es un tema que sigue abierto y seguramente seguirá así.

Bajo mi punto de vista, el arte se puede considerar como eso que te remueve por dentro eso que hace que tu imaginación vuele, que hace que tu mente se haga preguntas, que te avise de los horrores o que te lleve hacia los mejores momentos, en una palabra, sentimientos. El arte me hace sentir y empatizar con cosas que nunca sería capaz de soñar.

Y sin que esta definición pueda ser tenida en cuenta como algo real, notorio o verdadero, sino más bien como una elucubración de una mente que necesita estímulos y un corazón que necesita sustentos, trataré de contrastarla con las corrientes y definiciones que han llegado hasta nosotros, resultándome doloroso pensar en aquellas grandes ideas, pensamientos y sentimientos que se perdieron por el camino, ya sea por interés o por no haber sido capaces de pasar a una esfera pública lo suficientemente importante.

Definiciones

Desde la Antigüedad a tiempos más cercanos como el Renacimiento el arte ha sido considerado como la destreza, conjugada con un conjunto de normas imprescindibles, necesaria para la construcción de objetos de diversas categorías. En este esquema temporal, la imaginación, la fantasía o la inspiración se consideraban contrarias al arte. Nos encontramos entre los pensamientos de Platón la siguiente frase: “El arte no es un trabajo irracional”.

Antigüedad y Edad Media

En la Antigüedad y hasta la Edad Media, un mayor número de cosas eran consideradas arte. Sin embargo, se lleva a cabo una valoración distinta de las artes dependiendo de si era necesaria la fuerza física para crearlas, artes vulgares (o mecánicas en la Edad Media) o no se necesitaba la fuerza física, el trabajo era más limpio y se realizaba a través de la mente, artes liberales. A lo largo de la historia las artes han ido variando su ubicación en estas divisiones, cuando en un principio la escultura y la pintura eran consideradas artes vulgares, pasarán a ser artes liberales.

Leonardo Da Vinci en su Tratado de pintura argumenta sobre como la pintura es un arte más importante que la escultura o la poesía, todo en base a conceptos de su entorno cultural y temporal. ¿Y no es posible que esa lucha que mantenía Da Vinci para dar la importancia que merecía la pintura se repita, pero con otro escenario, con otros actores y con otros tipos de arte?

Renacimiento

Durante el Renacimiento, los pintores luchan por su reconocimiento como artistas, o mejor dicho como científicos. La lucha de esos pintores hace que finalmente sus mecenas o más bien sus jefes, vean que su trabajo es realmente importante y que lo que realmente necesitan para la difusión de esos preceptos, de los que pueden sacar partido, es un artista.

Les hacen ver que sin ellos todo les resultaría mucho más complicado. De esta forma, como lo que realizan es importante, muy importante, los pintores pasan a ser importantes, ya que, sin ellos, sin sus obras, muchas cosas no serían posibles. Así, en este periodo tan solo algunos lo consiguieron, quizá por su cercanía en cuanto a posición social, por su afinidad con las ideas del mensaje que se tenía que mostrar o por la forma en la que sus trabajos se doblegaban a lo establecido o buscado, eso sí, sin olvidar en ningún momento y siempre como base, su maestría y buen hacer.

Actualidad

Quizá eso es lo que sucede hoy. Tan solo unos pocos ostentan ese reconocimiento que muchas veces tiene que ver con esa maestría. Pero la maestría por sí sola no los lleva al reconocimiento. Les lleva su cercanía al poder, en este caso al dinero, a la clase social.

La realidad del objeto artístico y del artista

Me parece algo obvio, que tanto en el pasado como ahora dejamos pasar multitud de genios, tan solo porque la esfera pública, siempre regulada por el poder, se ve limitada al apadrinamiento. De forma que grandes obras y genios se han perdido y se seguirán perdiendo, por mala suerte, por falta de medios o por cuestiones similares.

Muchos de los objetos que para nosotros son arte, un arte real, indiscutible, se sacaron de su entorno cultural, en el cual tan solo eran objetos que difundían una idea, o más bien un sentimiento.

Las máscaras africanas en las que vemos un gran componente de arte eran en origen máscaras destinadas a rituales que debían infundir variados sentimientos dependiendo del tipo de máscara, véase, miedo, esperanza, valor, y que para nosotros solo son arte. Pueden que algún sentimiento nos despierte, y de echo suele ser así. Estas máscaras no parecen pasar desapercibidas, nos provocan usualmente ser cierta desconfianza, suelen parecernos tétricas, feas, o tan solo interesantes, pero pocas veces nos resultan indiferentes.

Seguramente las califiquemos como arte debido a que despiertan sentimientos, quizá estos sentimientos estén estrechamente unidos a instintos primitivos que hayamos perdido, o al menos en gran parte, y que en el pasado nos servían de comunicación con el medio en el que nos movíamos.

Estas máscaras nos comunican algo, con un lenguaje que calificaré como arte y que quizá sea la forma más antigua de comunicación. Ese arte primitivo, esos sentimientos siguen en nosotros. Ya que la definición de arte es más moderna que el arte o su percepción o sus efectos sobre nosotros.

Evolución del concepto

Así, en el siglo XVI se define las artes del diseño siendo las artes las que están unidas a través del dibujo o diseño. Los conceptos van sucediéndose a lo largo del tiempo, pasamos de las artes del diseño a las bellas artes a las artes ingeniosas o intelectuales, artes musicales, artes nobles, artes memoriales, artes pictóricas, artes poéticas, artes elegantes y agradables, para finalmente denominarse solo artes.

Se introducen cambios de conceptos, pero seguimos buscado definir que es o que no es arte. Necesitamos una seguridad, no queremos equivocarnos al juzgar algo, no queremos darle importancia a un artista y que luego realmente no lo sea. Las cosas han cambiado y, como las personas, los artistas, ya tienen una relevancia social distinta, mayor a la de la antigüedad, no podemos dejar que cualquiera pase ese filtro.

Porque, ¿qué pasaría si un gran número de personas lo pasara? ¿El arte perdería parte de su valor por no tener esa exclusividad? Y con esto el poderoso, el rico, que es el que solo puede rodearse de arte, ¿perdería parte de su poder o de su riqueza?

 

Si no acotamos el arte, este pierde su carácter de difusión, de mensaje de los poderosos, y si todo el mundo pudiera difundir su mensaje sin importar el poder o el dinero que tuviera, peligraría el rico, el poderoso, porque no controlaría la información. Información que, a través del arte, se hace más atractiva que si es difundida por otros medios más puros de comunicación.

Ganaría la masa ya que esta tiene mayores puntos en común, ganaría la mayoría. O peor aún, si el arte ya no llegara hasta las personas por ser todo arte, no despertaría nuestros sentimientos y pasaría a no ser nada, pasaría desapercibido.

La belleza, que siempre ha sido indispensable en el concepto del arte (que no en el arte), eso sí, variando su significado a lo largo del tiempo, sufrirá un revés durante la época de las vanguardias. En ese momento pasa a buscarse el impacto, ya sea con la belleza o con la fealdad, pero sobre todo con la fealdad, se produce un efecto de negatividad que se refleja en el arte, sin embargo, este no deja de ser arte por esto. Al igual que parece difícil encontrar el concepto de belleza en muchos artes indígenas, al menos el concepto que manejamos o hemos manejado en la cultura occidental.

Si antes se había disputado el puesto de arte entre la poesía, la música, la escultura, la pintura, la arquitectura, la dialéctica, con el tiempo entran en este juego nuevas fichas, el teatro, la fotografía, el cine, el diseño, los desarrollos multimedia. Y con ello el estatus de los que lo realizan. Así que estamos, o más bien seguimos, en un momento crítico en el que todavía no podemos poner un cerco al concepto del arte.

Como un ente vivo, quizá el más vivo o el de mayor longevidad, el arte, sigue evolucionando, cambiando, madurando, envejeciendo y volviéndose otra vez un niño. Un ciclo circular, o quizá más bien una espiral, define su camino y este se adapta a la cultura del momento, a la sociedad, pero siempre se mantiene vivo, al menos hasta ahora.

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La Belleza como difusión de cultura

La belleza como difusión de cultura

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La belleza como difusión de cultura

La belleza es aquello que la cultura nos hace ver como positivo. El concepto de belleza suele ir relacionado con otros conceptos o características que son positivas, así como el de fealdad se asocia a características negativas que no tienen que ver con las cualidades externas o perceptivas.

Edad Antigua

En la Edad Antigua, se asocia la belleza a la simetría y a las proporciones, griegos y romanos muestran este ideal en sus estatuas, por ejemplo. Sin embargo, esta belleza mostrada nos lleva más allá. Esas figuras perfectas difunden en sus formas otros aspectos importantes en su sociedad. Nos muestran un arte asociado a las matemáticas, a los sabios, nos muestran el anhelo de los ciudadanos de conocer, de saber, de formar parte de esa élite de sabios que tiene en sus manos un saber que facilita las cosas.

El pueblo entiende que las medidas, los números, son importantes hasta tal punto que uno mismo para ser bello ha de ser proporcionado y tener determinadas medidas. Esto, que tiende a asociarse primariamente a lo físico, tiene, sin embargo, otro mensaje más profundo. La proporción y la mesura ha de ser asociada a todos los aspectos de la vida.

Por supuesto, la belleza y la fealdad nos muestran el bien y el mal a través de la religión. Los grandes dioses con cuerpos perfectamente proporcionados, enseñándonos el bien, frente a los dioses malignos o monstruos que marcan el mal, la aberración.

Edad Media

En la Edad Media la idea de la antigüedad se mantiene. El arte de este periodo es el reflejo de la religión y encuentra la belleza en la esencia de las cosas, todas las cosas creadas por Dios. La belleza que en la Edad Antigua era claramente perceptible para nosotros se hace algo menos obvia. Las figuras resultan menos agradables, sin embargo, cumplen perfectamente el precepto de belleza del momento.

Este es un periodo en el que se remarca aún más el bien y el mal a través de la belleza y la fealdad. El arte difunde la cultura del momento que está basa en la belleza que marca la religión. Todos llegan a saber a través del arte, incluso el pueblo iletrado, como han de comportarse, lo que está bien lo que está mal.

Sin embargo, dentro de este adoctrinamiento también aparecen otras imágenes que difunden una cultura rural en la que el tiempo se mide en base a las cosechas y a través de las cuales todos saben cuándo plantar cuando recoger y cuando festejar los frutos de la tierra. En cualquier caso, cualquier imagen ha de cumplir el precepto de belleza o fealdad indicando así, el bien o el mal.

Renacimiento

Con el Renacimiento, la cultura se vuelve a basar en la antigüedad, se cree que la Edad Media era un periodo oscuro y que se debía salir de el a través de los grandes logros de la Edad Antigua. Se vuelven a reproducir imágenes de la antigüedad, para que los que las observan sepan que la vuelta al clasicismo y a la búsqueda del saber, como lo hacían los antiguos sabios, traerá riqueza y bienestar de la misma forma que lo hizo en Grecia y Roma.

Se recuperará el tipo de gobierno absolutista, de modo que el arte que en periodos antiguos y con una misma base política era de gran utilidad, vuelve, obviamente a ser útil.

Ilustración

Más adelante con la Ilustración, la base estará en los hombres ilustrados y cultos. El conocimiento es la base sobre la que se debe sustentar el pueblo, y este saber solo lo pueden disfrutar los que tienen una economía o poder importante. El arte, por supuesto, mostrará esta idea. Se mostrarán bellas ropas y bellas estancias como muestra del lugar al que lleva el conocimiento.

Pero a pesar de que en ese momento la orientación hacia el saber no tiene la intención de crear una base general de cultura esta idea ilustrada creará un germen para el futuro desarrollo de las ideas.

Vanguardias

Más tarde, las Vanguardias pasan a mostrarle a la gente que las cosas no tienen por qué hacerse de la manera que está estipulada, que hay más salidas. Esa es la base de la cultura del momento, el cambio. El cambio en el poder, en la forma de producción, en el lugar en el que se concentran las fuerzas. Así, aunque el arte sea rechazado, no hace más que mostrar la tendencia cultural, el lugar hacia donde avanza la cultura.

La fealdad pasa a ser belleza, de la misma forma que antes el saber era algo exclusivo de las clases altas ahora pasa a estar en manos del pueblo. Así, el arte que indicaba el conocimiento a través de lo bello, la riqueza, ahora indicará este mismo conocimiento a través de lo feo, la masa trabajadora.

Capitalismo

Después con el capitalismo, la cultura se basará en el saber, pero sobre todo en el poseer. Ya sea como masa al principio o como individuo particular después, tal y como lo enunciarán las segundas vanguardias. Reflejarán la cultura de un pueblo que, a pesar de tratar de diferenciarse, de ser algo, serán tan solo parte de un sistema basado en lo de siempre.

Ahora, la belleza muestra que todos pueden conseguir parte de ella de una forma industrial. Tras las dictaduras, se producen movimientos artísticos que muestran libertad, diferencia. Ese es el camino que seguirá la cultura y será la cultura que se difundirá. La belleza de ese momento es la de lo raro, lo extraño o más bien lo que antes no era posible. En este momento quizá se deje esa diferencia tan notoria entre la belleza y la fealdad, pasando las dos a ser igual de importantes de modo que lo importante es que la posibilidad de realizarse.

Actualidad

Ahora, en un periodo de crisis se apela a la solidaridad desde el ámbito del consumo. Quizá haya cierta similitud con la ilustración y esto produzca un movimiento que lleve al cambio y al igual que antes se vuelva en contra del sistema. Nos muestran una belleza en las personas que comparten. La belleza pasa por personas normales que ayudan, esa es la belleza del momento, la belleza de una mirada de lucha ante una adversidad.

Ya no es proporción, ni medidas, ni riqueza… la belleza pasa a ser aquella mano de ayuda entre la desolación, que será la fealdad y que será vencida por aquello bello.

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Musas griegas

Las musas griegas

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Las Musas griegas

¿Quiénes eran las musas, cuál es su origen, y, sobre todo, cómo podemos reconocerlas en las representaciones artísticas? Sabemos que las musas son inspiradoras de artistas, son muchas las expresiones que utilizamos nombrándolas, pero ¿qué sabemos realmente de ellas, de su origen? A través de estas líneas conoceremos sus mitos, así como a reconocerlas en las representaciones artísticas.

Las musas eran esos apacibles y bellos seres que representaban la música, la primacía de esta en el Universo, pero también encarnaban la memoria. A través de sus cantos en el Olimpo rememoraban los orígenes de los dioses, así como su historia. Sin embargo, eran algo más que simples cantoras, eran las encargadas de guiar a hombres y dioses en del pensamiento en todas sus formas. Eran las precursoras de la elocuencia, la persuasión, la sabiduría, la historia, las matemáticas y la astronomía entre otras formas de pensamiento. También eran las encargadas de dotar de la dulzura necesaria a los hombres para restablecer la paz entre ellos.

El mito general nos indica que su nacimiento ser produjo tras nueve días de amor entre su padre Zeus, metamorfoseado en pastor y su madre, la titánide Mnemóside. De esta unión y por cada uno de los días que duró el encuentro, nacieron las nueve musas nombradas como Calíope, Clío, Polimnia, Euterpe, Terpsícore, Erato, Melpómene, Talía y Urania.

En Tracia y Beocia se las establecen en el monte Helicón, en Beocia, junto a las aguas de Hipocrene. Allí eran consideradas ninfas de las montañas y las aguas. Entonando su canto, infundían la paz y la serenidad que la naturaleza desprendía. Llenaban el aire con la inspiración que sería la encargada de dar vida a todas las artes a través de artistas y poetas. Con el nacimiento de aquello que junto al amor mueve el mundo, pasaron a ser consideradas diosas, las diosas de la inspiración. En Delfos y Sición, se las nombra como Cariátides y solo son tres. Meleté, inspiradora de la meditación, Mnemé, precursora de la memoria, y Aoide, incitante del canto. En Lesbos, se conocían siete musas nombradas Neilo, Tritone, Asopo, Heptapora, Achelois, Tipoplo y Rhodia.

Se las sitúa también en el Parnaso, presidiendo el cortejo de a Apolo, dios de la belleza, la poesía y la música, que fue denominado Musageta, por ser el conductor de estas. Otro de los lugares en los que la sitúan los mitos es en las fiestas del Olimpo, donde cantaban la memoria del mundo, de los dioses y sus historias.

Debido a las muchas mitologías a cerca de esto inspiradores seres, su representación y atributos pueden varían, haciendo que su reconocimiento en imágenes sea a veces complicado.

Podemos encontrar a las musas en representaciones de conjunto, más allá de que pueden estar representadas con sus atributos individuales, pero también podrían ser solo representadas con atributos conjuntos como son una vestimenta a base de túnicas y tocados de plumas en la frente, portando instrumentos musicales y por supuesto como cumbre de la belleza

Calíope

Calíope es considerada la musa de la poesía épica y de la elocuencia. Se la puede distinguir por la corona de oro que porta, símbolo de su primacía sobre las otras musas. Aunque también puede llevar una corona de laurel o ir adornada por guirnaldas. En sus manos podemos encontrar tanto una flauta como una trompeta, pero también un cálamo o un estilo, así como una tablilla o un libro.

Clío

Clío es la musa de la historia y la poesía heroica. La reconoceremos por su corona de laurel y por el rollo o tablilla sobre el que escribe con su estilo o cálamo. A veces a su lado se encuentra un contenedor o cofre repleto de manuscritos o libros. Puede estar acompañada por un cisne, pero también portar una clepsidra, un globo terráqueo o una trompeta.

Polimnia

Es la musa de los himnos, la pantomima, la oratoria y poesía sagrada. Se le atribuye la invención de la lira y de la agricultura. Se la suele representar con un codo apoyado en un pedestal y con un dedo en alto o en la boca con gestos y actitud seria y meditativa, también es común encontrarla envuelta en un manto o con la cabeza velada. Puede portar instrumentos musicales como puede ser un pequeño órgano, pero también puede llevar un rollo o pergamino enrollado.

Euterpe

Inspiradora de la poesía coral y la música, especialmente la de flauta. Se la relaciona con todos los instrumentos de aire. Se le atribuye la invención de la dialéctica. Se la puede reconocer por portar una flauta en sus manos, un aulós o cualquier otro instrumento musical. También suele ir adornada con una corana de flores.

Terpsícore

Terpsícore, la musa de la poesía ligera, la danza y el canto coral. Se la representa bailando y con instrumentos musicales de cuerda en la mano, como una cítara, una lira, etc. También puede portar un plectro.

Erato

Es la musa de la lírica coral y la poesía lírica, amorosa y erótica. Es fácil confundirla con Terpsícore ya que también porta instrumentos musicales de cuerda. Otro de sus atributos es la corona de rosas. A veces porta una flecha en sus manos y la rodean un carcaj y un par de tórtolas.

Talía

Musa de la comedia, inventora de la geometría. Se la representa con una corona de hiedra y bastón o pedum. También puede portar una máscara satírica/cómica, así como ropajes de actor de comedia. En algunas representaciones puede aparecer con un rollo, un papel o un pergamino.

Melpómene

La musa que inspira la tragedia. Se la representa con una túnica con las mangas hasta el codo, con peplo, palio sujeto a la cintura y coturnos, traje que representa a un actor trágico. Su cabeza puede estar rodeada con una cinta o una corona de hojas de vid. En la mano derecha puede portar una maza o clava mientras que en la izquierda puede llevar una máscara trágica o un antifaz. Puede también portar un cetro o una espada, así como un cuerno o una trompa.

Urania

Es la musa de la astronomía. Se la representa con una esfera en la mano como representación del universo y una vara en la otra. También puede portar un compás o estar adornada con una corona o diadema de estrellas.

Musas griegas, Euterpe
Musas griegas, Euterpe

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Toledo, arquitectura

Toledo, algo de arquitectura

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Toledo, algo de arquitectura

Toledo es conocida como la ciudad de las tres culturas. En ella convivieron cristianos, judíos y musulmanes, que se establecían en diferentes barrios, pero cuya convivencia era pacífica a pesar de la convulsa época.

Actualmente esta ciudad con tientes medievales es un gran centro turístico. Recorrer sus estrechas y empinadas calles nos puede conducir a través de la historia o solo hacernos disfrutar de esa arquitectura tan característica. Lo primero antes de comenzar la visita es hacerse con un buen calzado y algo de agua fresca, pues su empinada orografía puede pasar factura a los que no estén acostumbrados a largos paseos.

El Monasterio de San Juan de los Reyes

Isabel la Católica mandó construir este monasterio como conmemoración de la batalla de Toro (1476) por la cual se estableció en el trono como reina de Castilla. Fue proyectado para que, a la muerte de Isabel, y también de su marido Fernando, en su iglesia, se situara un panteón dedicado a ellos. Sin embargo, tras la conquista de Granada sus ideas variaron y finalmente fueron enterrados en la Iglesia de San Francisco de dicha ciudad.

Esta magnífica construcción está dedicada a San Juan Evangelista, santo favorito de Isabel. Su nombre original era Monasterio de San Juan de Portalatyna debido a que este santo fue martirizado frente a la Puerta Latina de Roma. Además de por este nombre fue conocido por Monasterio de los Santos Juanes, de San Juan de la Reina y finalmente como San Juan de los Reyes.

Comenzó a construirse en 1477 y fue el arquitecto Juan Guas el que se encargó del proyecto. Tras su muerte le sucedió en esta empresa Enrique Egas. Este monasterio está realizado en el estilo denominado Reyes Católico que se caracteriza por ser una amalgama del gótico flamígero y el estilo mudéjar.

En primer lugar, el claustro, un precioso lugar que lleva a la calma. En su planta baja, las cuatro pandas están repletas de esculturas de santos y en su centro un bello jardín que invita a contemplarlo mientras respirando profundamente olvidamos todo lo que no sea aquella belleza que nos ofrece ese espacio natural enmarcado por la fría piedra que lo contrasta.

En la planta alta una visión más serena y pulcra del lugar nos lleva a ver ese jardín como un edén observado desde la altura.

En esta visita podréis ver su iglesia de planta de salón con capillas entre los contrafuertes, con una impresionante escultura y un magnifico retablo sobrecoge al colocar ser frente a él, pero os invito a que ocupéis el lugar contrario y podréis disfrutar de una sensación totalmente distinta. Desde allí sentiréis como aquel lugar que os sobrecogía pasa a ser un lugar controlada donde ya no os sentís como algo pequeño, sino que paséis a tener el control de toda la iglesia.

Sinagoga de Santa María la Blanca

Esta sinagoga que según los últimos estudios fue la Sinagoga Mayor de Toledo se construyó a finales del siglo XII, en tiempos de Alfonso VIII, por Abraham ibn Alfache. Aunque fue construida como sinagoga a partir siglo XV comenzó a utilizarse para el culto cristiano, momento a partir del cual adquirió su denominación Santa María la blanca.

Este edificio, encuadrado en el estilo mudéjar, es uno de los mayores exponentes de este arte en Toledo. De planta cuadrada irregular, sustenta su techo de madera sobre unos por pilares octogonales con capiteles de fina decoración. Al entrar en ella y recorrer sus cinco naves nos invade la sensación de estar ante un bonito bosque que nos invita alzar la vistas y disfrutar de las bellas decoraciones de la nave central.

Iglesia de Santo Tomé

Esta iglesia se fundó tras la reconquista de la ciudad por Alfonso VI, su origen se data aproximadamente en el 1142. Fue reconstruida en el siglo XV, siendo financiada esta obra por Don Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de la villa de Orgaz, que destacó por la caridad ofrecida en la ciudad.

En origen era de planta cuadrada y al estilo de los almenares islámicos. Con la primera reconstrucción, se conservó su parte visigoda en los muros de la nave central y se le añadieron las naves laterales. Sin embargo, su aspecto es muy distinto al de estos momentos, debido a las reformas realizadas en el siglo XVI y XVII.

Quizá lo que más llame la atención de este lugar es que en él nos encontramos con el famoso cuadro del Greco, «El entierro del Conde Orgaz». Este cuadro fue encargado por el párroco Don Andrés como conmemoración del milagro que se produjo durante las exequias de Don Gonzalo. Durante su entierro se aparecieron San Agustín y San Esteban y este momento es el que el Greco plasmó en su famoso cuadro encuadrado dentro del estilo manierista.

Iglesia del Salvador

En el interior de esta iglesia se conservar restos de otras construcciones del periodo tardo romano y visigodo. En ella encontramos restos de un antiguo alminar, de los arcos pertenecientes a un cementerio cristiano y una pilastra labrada de época paleocristiana o visigoda. Siendo en origen una mezquita se convirtió en una iglesia con la advocación al Salvador por orden de la reina Doña Berenguela, esposa de Alfonso VII de Castilla. Durante la edad Moderna fue dañada por un incendio y el siglo XIX saqueada por los soldados de las tropas napoleónicas. Con el tiempo este lugar perdió fieles y se convirtió en iglesia filial a la de Santo Tomé.

Iglesia de los Jesuitas

Este gran templo fundado en 1602 es una muestra del estilo contrarreformista. Constituido por tres naves, en la central encontramos una gran cúpula cubriendo el crucero. Descarta en ella la forma en la que se modela la luz, mostrando una gran luminosidad en los lugares sagrados y manteniendo en penumbras sus naves laterales, como forma de destacar lo sagrado del altar mayor. Algo que no debe uno perderse al entrar en esta iglesia es una subida a sus torres desde las cuales la panorámica de Toledo resulta impresionante.

Mezquita del Cristo de la Luz

Esta mezquita, en origen de hispano-musulmana, fue transformada en iglesia, a través del estilo mudéjar, convirtiéndose así una de las mayores muestras de combinación de estos estilos en España. Como mezquita fue un oratorio con un bosque de columnas son que sustentan cúpulas con variadas formas. Al convertirse en iglesia se añadió un ábside en el que encontramos uno bellos restos de pinturas murales.

Monasterio de San Juan de Los Reyes, Toledo
Monasterio de San Juan de Los Reyes, Toledo
Sinagoga de Santa María La Blanca, Toledo
Sinagoga de Santa María La Blanca, Toledo
Iglesia de Santo Tomé, Toledo
Iglesia de Santo Tomé, Toledo
Iglesia del Salvador, Toledo
Iglesia del Salvador, Toledo
Iglesia de los Jesuitas, Toledo
Iglesia de los Jesuitas, Toledo
Mezquita del Cristo de la Luz, Toledo
Mezquita del Cristo de la Luz, Toledo

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Santa María del Naranco

Santa María del Naranco

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Santa María del Naranco

La Iglesia de Santa María del Naranco es una joya del prerrománico asturiano que, teniendo originariamente función palacial, pasó de desempeñar funciones religiosas tras el derrumbamiento de parte de la construcción que actualmente conocemos como Iglesia de San Miguel de Lillo.

Contextualización​

Santa María del Naranco es un edificio mandado construir por Ramiro I (842-850) en el año 848 que junto con otros formaría parte de un conjunto de construcciones palaciegas. Este en particular, en origen, se utilizó como palacio de recreo o sala de audiencias, para en el siglo XII, y tras la destrucción de la iglesia que actualmente conocemos como San Miguel de Liño (antes Iglesia de Santa María) pasará a utilizarse como iglesia y a denominarse con su actual nombre.

Esta construcción de planta rectangular de veinte por seis metros, que posee en sus formas una gran armonía y equilibrio, está dotado de dos fachadas muy similares en sus lados cortos, mientras que en los largos sus fachadas son algo más diferentes. En una de ellas, la fachada norte, podemos encontrar una escalera de doble acceso a la planta superior y en la otra podemos ver los restos de un mirador que originalmente cubría los dos pisos. Todo el edificio se apoya sobre un basamento de diferente altura según la orientación para servir como base nivelada para la construcción del edificio. Este basamento sirve también como asentamiento de los contrafuertes y aunque exteriormente aparenta tener tres pisos en su interior solo consta de dos. La cubierta exterior del edificio es a dos aguas y está protegida por tejas rojizas.

Fachada oriental

En el piso inferior observamos, tres aberturas realizadas por medio de arcos de medio punto, simétricamente colocadas, que darían luz a una sala que posiblemente tuviera función de baño debido a que posee una piscina.

El piso intermedio, el de mayor altura, muestra un mirador realizado con tres arcos de medio punto peraltados sobre columnas sogueadas con capitel corintio. Este tipo de decoración es autóctona, mientras que los capiteles nos muestran la influencia tardorromana en este periodo. Al contrario de lo que sucede en otras construcciones, estos capiteles no son reutilizados de otros edificios. Estos son producción propia de un taller local.

En este mismo piso podemos observar la reproducción del altar encontrado en la antigua Iglesia de Santa María, actual San Miguel de Lillo, y del que tomaba su nombre debido a la inscripción encontrada en él.

Sobre los arcos, se encuentran bandas verticales y clípeos que comunican con la planta superior. Los clípeos están decorados con sogas, y en su centro se encuentra la representación de un animal fantástico, muestra la influencia bizantina en esta construcción.

La planta superior, inexistente en el interior está dotada con una ventana trifora, con columnas y capiteles con idéntica decoración a la del piso medio. Esta forma de abrir el muro además de dotarlo de armonía e iluminar el interior, tiene la función de sacralizar el edificio, en principio civil, aludiendo con esta ventana a las salas supraabsidiales que posiblemente tuvieran una función teológica.

En esta portada encontramos una técnica utilizada en todo el edificio, a través de la cual nuestra percepción visual nos hace creer que este posee mayor profundidad y tamaño. Esto se realiza gracias a la diferencia de anchuras de los arcos, siendo los centrales mayores que los laterales.

Fachada occidental

La fachada occidental es muy similar a la oriental en su estructura, solo diferenciándose en la planta inferior, que en esta orientación posee tres ventanas y una puerta que da acceso a la sala que pudo servir como oratorio.

Fachada norte

En esta fachada destaca la escalera de doble vertiente con catorce empinados escalones que nos conducen al acceso del piso superior. La escalera se corona con una terraza elaborada a través de arcos de medio punto y con una cubrición inclinada cubierta por teja. La forma ejecución de esta terraza no es aleatoria, con ella se pretende remarcar la existencia de tres pisos mediante el acceso al segundo piso. Bajo esta escalera encontramos la entrada a la planta inferior, a la sala que correspondería con las dependencias personales. Y sobre ella, a los laterales dos ventanas con arco de medio punto que iluminarían, en la planta superior, la sala de audiencias.

En el lado izquierdo nos encontramos en la planta baja con dos vanos, uno en forma de ventana realizada a través de un arco de medio punto y otro como puerta de acceso a la zona de baño con un arco de medio punto peraltado. Sobre estos en la segunda planta una arquería de medio punto peraltado perteneciente al mirador. En el lado derecho, con la misma forma de realización que en el izquierdo, encontramos dos ventanas marcan la planta baja y otra arquería en la superior que nos muestra el mirador occidental. Toda la fachada estar marcada por el ritmo de los contrafuertes sobre plataforma que ayudan a la sustentación del edificio. Estos están coronados por una cornisa en forma de escalera con decoraciones estriadas diagonales. El cuerpo de los contrafuertes posee una decoración en forma de cinta doble. Esta misma decoración la encontramos también en los arcos y en la base de apoyo de estos

Fachada sur

Originariamente esta fachada poseía un mirador en su centro que actualmente se encuentra semiderruido. A través de él se tenía acceso tanto a la planta baja como a la planta alta. Salvando esta distancia, también esta fachada es muy similar a la norte, como la occidental lo era a la oriental. En la planta baja dos ventanas realizadas con arco de medio punto peraltado dotan de iluminación a la posible sala de baño, de igual forma que lo hacen otras dos a al posible oratorio. En la primera planta, otras dos ventanas de similares condiciones, pero mayores que las anteriores, se sitúan en torno a la puerta superior del mirador e iluminarían la sala de audiencias.

Planta

Este edificio consta dos plantas reales, aunque en su proyección simula estar constituida por tres. En la planta baja encontramos una sala independiente con acceso exterior desde la fachada occidental, una sala de gran tamaño con acceso desde las fachadas norte y sur, y otra pequeña sala conectada con la anterior y con acceso desde la fachada norte. En la primera planta, con acceso desde las escaleras, de la fachada norte encontramos una sala central que conecta con dos terrazas, al este y al oeste. Hoy destruida en la fachada sur se situaba otra terraza a la que se accedía desde la sala principal.

Santa María del Naranco – Fachada oriental
Santa María del Naranco – Fachada oriental
CC BY-SA 3.0 Wikimedia por Vicenç Salvador Torres Guerola
Santa María del Naranco – Fachada occidental
Santa María del Naranco – Fachada occidental
CC BY-SA 4.0 Wikimedia por Enric
Santa María del Naranco – Fachada norte
Santa María del Naranco – Fachada norte
CC BY-SA 4.0 Wikimedia por Enric
Santa María del Naranco – Fachada sur
Santa María del Naranco – Fachada sur
CC BY-SA 2.0 Wikimedia por Amaianos

Planta

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El desarrollo del gótico en Inglaterra

El desarrollo del gótico en Inglaterra

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Desarrollo del gótico en Inglaterra

El gótico en Inglaterra se comenzó a desarrollar tras su aparición en Francia, siendo junto a esta uno de los primeros lugares en los que hace aparición.

Este se desarrolla mediante una mezcla del anterior estilo inglés, el estilo normando, comenzando su andadura a mediados del siglo XII. Por influencia francesa se comienza a hacer uso de arcos ojivales, las bóvedas de crucería comienzan a cubrir todas las naves y delgados baquetones recorren sus muros. También en este momento comienza a utilizarse la bóveda de nervios. Muestras de este periodo son la Catedral de Durham, la Antigua Colegiata de Ripon y parte de la Catedral de Worcester.

Debido a la mezcla entre elementos del estilo normando y del gótico francés, nos encontramos con el desarrollo de unas características propias como son la ocultación de arbotantes por el techo de las naves laterales, llegando a desaparecer gracias a un desarrollo menor de la altura de los edificios que en el gótico francés y al uso anchas mamposterías que formarán unos muros muy espesos. Como ya se ha dicho el desarrollo en altura es menor, sin embargo, estas edificaciones tendrán una mayor extensión que las francesas. En el gótico inglés se desarrolla mucho más la decoración, para la cual se tendrá más cuidado en la elección de materiales para la creación de contrastes. El mármol de Purbeck, piedra sedimentaria que se encuentra el el sur de Inglaterra y que permite el pulido, será muy utilizado. La decoración a base de finas y ricas moldura disolverán los muros.

Debemos la división del gótico inglés en tres periodos a Thomas Rickman y a su libro “An Attempt to Discriminate the Architectural Styles of English Architecture” de 1817.

El early gothic o gótico temprano se desarrolla de finales del siglo XII a mediados del siglo XIII y se caracteriza principalmente por su horizontalidad y su decoración. Estructuralmente se caracteriza por la realización de cabeceras rectas, de doble crucero, de una nave central muy alargada, así como la adhesión a la estructura catedralicia del claustro y la sala capitular. El edificio contará con tres naves y un desarrollo en altura de tres pisos, con un escaso desarrollo de las ventanas. En su exterior podemos ver sus torres linterna y una marcada horizontalidad del conjunto. Las fachadas pantalla son un elemento a destacar en el gótico inglés. Estas fachadas que se extienden más allá del cuerpo constructivo se desarrollan con un plano rectangular con unos accesos de dimensiones reducidas. La decoración cubrirá completamente la facha, encontrando en ella multitud de arquerías con estatuas. Contrafuertes salientes sobre el nivel de la fachada articularan su verticalidad y las arcadas ciegas su horizontalidad. En su base poseerán un zócalo moldurado y su extensa decoración cubrirán todo hasta hacer sus torres casi imperceptibles. A pesar de la extensa decoración no tendrá escultura en las jambas posiblemente por el escaso desarrollo de sus accesos. La reducción de estos accesos puede deberse al inclemente tiempo de la zona. Se trasladaba la puerta principal al norte más protegida de las lluvias y en esta se realizaba un portal con atrio cubierto para el mismo fin.

En la zona norte de Inglaterra se desarrollan determinadas características como son las ventanas de lanceta, las bóvedas de nervaduras de espinazo y las arcadas sincópicas de doble nivel, encontrando en la Catedral de Lincoln la primera bóveda estrellada de Europa. Siendo destacables de este periodo y lugar el Coro de la Catedral de Lincoln, en su renovación en 1192 por el Maestro Godofredo, el primer edificio del Coro de la Catedral de Canterbury, realizado por Guillermo de Sens, así como los coros de las catedrales de Rochester, Chichester y Winchester.

La zona sur se caracteriza por su sobriedad y la utilización de finos pilares en mármol, destacando construcciones como la Catedral de Salisbury y el coro de la Iglesia de los Templarios de Londres.

En la zona occidental destacan la finura en las articulaciones escalonas y las bóvedas de nervadura. Siendo representativas la Catedral de Wells.

 En la Abadía de Westmister, con una gran influencia francesa fundidos con la tradición inglesa, encontramos tracerías en tribuna y claristorio, arbotante y contrafuertes visibles, así como la aplicación de los avances utilizados en las catedrales de Reims, Amiens y Paris, gracias a sus arquitectos Enrique de Reyns, Juan de Gloucester y Roberto de Beverley.

El siguiente periodo será el decorated style que se desarrollará de 1240 a 1330. Se caracteriza por una mayor verticalidad, ventanales y paredes decorados con tracería, bóvedas nervadas y decorativas en red, decoración con motivos curvilíneos caprichoso y cambiantes, así como el comienzo del uso de arco conopial. Otra característica es el gran desarrollo de absides rectos.

Existen dos variantes en este estilo que se diferencias por la forma de la tracería de sus ventanas. El Geometrical, que viene influenciado por la catedral de Westminster, que se caracteriza por una tracería geométrica como en el gótico radiante y salas capitular a modo de caja de cristal con una columna central. Destacan arquitecturas como las salas capitulares de Westminster, Salisbury y Wells.

 Por otro lado, está es Curvilinear o Flowing tracery, caracterizado por el uso del arco conopial y por una configuración fluida y plena del movimiento. Las bóvedas tendrán un arranque muy bajo de forma que parecen constar solo de nervaduras, se utlizará la bóveda inglesa de tercerles y las ventanas se desarrollaran con una tracería con especial fantasía. Las bóvedas de crucería se llenarán de nervaduras que no tocarán las esquinas del tramo. También se usará el arco diafragma con posible inspiración de la Sainte Chapelle de París. Cambien se usan cúpulas estrelliformes. De este periodo destacan las catedrales de Exeter y Bristol, el coro de la catedral de Wells, renovado por Guillermo Joy y la Catedral de Ely, con especial consideración a la Capilla de Virgén es considerada como el punto culminante de Decorated style.

El último sera el Perpendicular style o estilo perpendicular que se desarrollará de 1330 a 1530. Se desarrollarán las bóvedas de abanico, partiendo de las antes mencionadas bóvedas en red, que se caracterizarán por fuertes nervios en abanico que descansarán sobre un taco con forma conoide como capitel para la distribución de cargas. El plemento se cerrará con nervaduras decorativas, sien do esta primero en piedra para después usarse materiales más ligeros como la madera y el yeso. Los arbotantes desaparecen por completo y lo edificios poseen una marcada linealidad. La decoración se volverá homogénea tanto en paramentos acristalados como en los muros. Se repetirán secciones seriadas marcando las lineas verticales y diagonales. Los arcos angulares o tudor sustituirán al arco conopial. Se racionalizará el trabajo haciendo su factura más sencilla.

Destacan construcciones como las catedrales de Gloucester, reconstruida por Thomas de Canterbury y su sucesor, Canterbury, por el maestro Enrique Yevele, la de Winchester o la deYork. La capilla del King’s College de Cambridge es considerada la quinta esencia del gótico perpendicular. Destacan también otras capillas, como la de Oxford, la de la Virgen de la Abadía de Westminster o la de San Jorge del Castillo de Windsor.

Del siglo XV a principios del XVI, se realizan también en este estilo pequeñas iglesias parroquiales caracterizadas por el uso de la madera como cubierta. Destaca la parroquia de la Trinidad en Long Melford. De igual forma podemos destacar construcciones civiles como las residencias de las universidades de Oxford y Cambridge.

En este momento destaca también la construcción de diecisiete fortalezas, realizadas a base de conjuntos simétricos con varios anillos concéntricos de murallas, con torres redondas y entradas abaluartadas, como el castillo situado en Caernafon. Tras la Guerra de los Cien años el hall será el punto central de los castillos, destacando el Hall de castillo de Westminster.

El desarrollo del gótico en Inglaterra
El desarrollo del gótico en Inglaterra
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Catedral de San Salvador de Oviedo

Catedral de San Salvado de Oviedo

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Catedral de San Salvado de Oviedo

Llegamos a Oviedo y en su casco histórico, en la plaza de Fernando II, nos encontramos con la impresionante Catedral de San Salvador de Oviedo.

Al situarnos frente a ella sus marcadas líneas verticales nos hacen empequeñecer, confirmando, tras siglos de periplos, que los arquitectos góticos consiguieron a través de su arte que una edificación nos mostrara lo pequeños que somos, mientras la representación de dios en la tierra, a través, en este caso de esta catedral, se alza hacia el cielo indicándonos la grandeza del creador.

Observando su fachada, distinguimos, a través de tres arcos ojivales, que la catedral posee tres naves. También el tamaño de estos arcos no deja hacernos una idea de cómo será su interior. El arco central, superior en tamaño y altura a los otros dos, nos indica que la nave central tendrá una ancho y altura mayor que las laterales. Sobre este arco principal, el rosetón, abertura circular en la zona alta de la nave central, otro de los elementos comunes de las iglesias góticas.

Otro elemento a destacar es la torre, que marca la verticalidad del edificio, consiguiendo así que nuestra mirada se eleve hacia los cielos. Recorriendo con la vista sus arquerías menguantes que permiten su gran elevación, y dejando atrás el reloj que nos muestra como interactuamos con los edificios a lo largo del tiempo, la encontramos coronada con una terminación en forma piramidal profusamente decorada al modo gótico flamígero.

En los laterales, y gracias a las nuevas tecnologías, dígase Google Maps, podemos observar los arbotantes terminados en pináculos que sustentan la bóveda de crucería, consiguiendo así la firme sujeción de esta, a través de la descarga de fuerzas en los pilares y los arbotantes.

En la entrada a la catedral un gran arco nos introduce a los soportales. En ellos encontramos otro arco ojival, de tamaño inferior al que ya hemos traspasado, con unas arquivoltas, en las que varios pedestales aparecen vacíos. En otro tiempo serían los responsables de acoger en ellos diversas figuras. Dentro de ese arco dos grandes puertas de madera sobre las cuales encontramos una vidriera que proporcionará al interior la mágica luz de las iglesias góticas.

En el interior de la catedral, confirmando lo que nos adelantó la portada, tres naves sobre una planta de cruz latina. Al fondo el ábside, rodeado por la girola, a lo largo de la cual encontramos cinco capillas.

Podemos observar que la bóveda de crucería, situada sobre el ábside, tiene bajo ella unas llamativas vidrieras colocadas sobre ventanas con arcos ojivales y una marcada verticalidad.

Separando la nave principal de las laterales, grandes arcos ojivales y sobre ellos en el segundo piso. Por cada uno de estos grandes arcos dos más pequeños en el piso superior. Tanto en los arcos superiores como en los inferiores podemos observar cómo las arquivoltas adelgazan el vano.

Dentro de esta catedral la luz difusa nos transporta hacia un sentimiento transcendental, haciéndonos sentir aturdidos, y quizá asustados, al encontrarnos en una edificación de proporciones fabulosas, comparadas con las del hombre, y donde las luces, al igual que las sombras nos hacen sentir como la elección de un camino u otro nos llevarán a un término distinto. Este tipo de construcciones están realizadas para que los fieles, al adentrarse en la iglesia, sintieran, o aprendieran, cuál era el camino de dios y como seguirlo.

 

Por último, señalar que el retablo, localizado en el ábside, también pertenece al estilo gótico y posee una forma pentagonal. Esta es otra de las muestras de como el arte gótico era un arte aleccionador. En este caso veintitrés escenas llevaban al fiel que las contemplaba a un mayor conocimiento de la doctrina católica.

Catedral de San Salvador de Oviedo
Catedral de San Salvador de Oviedo
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Notre Damme de París

Notre Damme de París, mágico ambiente

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Notre Damme de París, mágico ambiente

Hay lugares que deben visitarse, que deben disfrutarse, olvidando lo que sabemos o creemos saber. Debemos mirarlos a través de los ojos del niño que aún desconoce mucho, pero intuye casi todo. Notre Damme de París es uno de ellos.

Catedral de Notre Dame de París, cuna del gótico clásico, podemos hacer de ella un análisis morfológico, describiendo su ancha nave central de cinco tramos acompañada a cada uno de sus lados por dos más estrechas con el doble de tramos que la principal. Podemos hablar de su galería, triforio y su claristorio, de sus crucero no resaltado en planta, de su bóveda sexpartita,  de su amplia cabecera de seis tramos, de su gran ábside, de sus arbotantes, sus botareles y sus pináculos, de sus gárgolas, de sus magníficas vidrieras, de la escultura de sus portadas, de sus torres, de su rosetón, de sus capillas, sus arcos apuntados, de su iconografía… pero lo realmente importante, o más bien destacable es la sensación que al ponerte ante ella, al atravesar sus puertas, al recorrer sus naves sigue despertando. Esa sensación que, con el paso de los años, los siglos, sigue siendo la misma.

Al colocarte frente a ella, una gran construcción, robusta e impresionante atrae tu atención haciendo que en esta estresante y rápida vida que llevamos dediques unos segundos, unos minutos, quizá varios a disfrutar de esa sensación de encontrarte ante algo grande, distinto, atrayente, finalmente distinto. No es necesario comprender lo que su escultura quiere decirnos, sabemos que tiene un mensaje para el cual no necesitamos ningún tipo de conocimiento.

Nos llama, y nos dejamos llevar, nos acercamos a sus puertas y penetramos en ella. Ya estamos dentro y una sensación empieza a invadirnos. Recorremos sus naves, pero la sensación no es de caminar, parece que flotáramos. Un mágico ambiente, la sensación de algo diferente. Esa atmósfera es totalmente distinta, parece irreal. Los colores, ese aire que parece elevarnos. Nuestros ojos recorren los contrastes de color mientras avanzamos por ella. Una sensación de tranquilidad, de estar a salvo, de estar en un lugar con una extraña paz. Recorremos sus rincones ávidos de conocer el secreto del ambiente, pero no. No podemos achacarlo a algo en particular. Es más bien el conjunto, su forma y disposición, su armonía, su color, su luz. Finalmente, nuestros pasos nos llevan de nuevo hacia la puerta y nos encontramos fuera otra vez. Ya no tenemos tiempo y hemos de abandonar el lugar. Volvemos la vista y un último vistazo nos recuerda que no olvidaremos ese ambiente, esa sensación.

Todo lo que hemos sentido es lo que buscaban los promotores, los constructores y demás personas que participaron en esta obra. Era exactamente lo que la época, la cultura, quería reflejar. Trataban de mostrar un dios cercano, de mostrar un ambiente celestial, la luz de Dios. A margen de si se profesa alguna religión, sea cual sea, o si no es así, esta sensación atrapará de igual modo, ya que es el reflejo de lo un pueblo, una cultura, quizá solo algunos hombres sentían y querían hacer sentir.

Notre Damme de París
Notre Damme de París
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