Toledo, arquitectura

Toledo, algo de arquitectura

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Toledo, algo de arquitectura

Toledo es conocida como la ciudad de las tres culturas. En ella convivieron cristianos, judíos y musulmanes, que se establecían en diferentes barrios, pero cuya convivencia era pacífica a pesar de la convulsa época.

Actualmente esta ciudad con tientes medievales es un gran centro turístico. Recorrer sus estrechas y empinadas calles nos puede conducir a través de la historia o solo hacernos disfrutar de esa arquitectura tan característica. Lo primero antes de comenzar la visita es hacerse con un buen calzado y algo de agua fresca, pues su empinada orografía puede pasar factura a los que no estén acostumbrados a largos paseos.

El Monasterio de San Juan de los Reyes

Isabel la Católica mandó construir este monasterio como conmemoración de la batalla de Toro (1476) por la cual se estableció en el trono como reina de Castilla. Fue proyectado para que, a la muerte de Isabel, y también de su marido Fernando, en su iglesia, se situara un panteón dedicado a ellos. Sin embargo, tras la conquista de Granada sus ideas variaron y finalmente fueron enterrados en la Iglesia de San Francisco de dicha ciudad.

Esta magnífica construcción está dedicada a San Juan Evangelista, santo favorito de Isabel. Su nombre original era Monasterio de San Juan de Portalatyna debido a que este santo fue martirizado frente a la Puerta Latina de Roma. Además de por este nombre fue conocido por Monasterio de los Santos Juanes, de San Juan de la Reina y finalmente como San Juan de los Reyes.

Comenzó a construirse en 1477 y fue el arquitecto Juan Guas el que se encargó del proyecto. Tras su muerte le sucedió en esta empresa Enrique Egas. Este monasterio está realizado en el estilo denominado Reyes Católico que se caracteriza por ser una amalgama del gótico flamígero y el estilo mudéjar.

En primer lugar, el claustro, un precioso lugar que lleva a la calma. En su planta baja, las cuatro pandas están repletas de esculturas de santos y en su centro un bello jardín que invita a contemplarlo mientras respirando profundamente olvidamos todo lo que no sea aquella belleza que nos ofrece ese espacio natural enmarcado por la fría piedra que lo contrasta.

En la planta alta una visión más serena y pulcra del lugar nos lleva a ver ese jardín como un edén observado desde la altura.

En esta visita podréis ver su iglesia de planta de salón con capillas entre los contrafuertes, con una impresionante escultura y un magnifico retablo sobrecoge al colocar ser frente a él, pero os invito a que ocupéis el lugar contrario y podréis disfrutar de una sensación totalmente distinta. Desde allí sentiréis como aquel lugar que os sobrecogía pasa a ser un lugar controlada donde ya no os sentís como algo pequeño, sino que paséis a tener el control de toda la iglesia.

Sinagoga de Santa María la Blanca

Esta sinagoga que según los últimos estudios fue la Sinagoga Mayor de Toledo se construyó a finales del siglo XII, en tiempos de Alfonso VIII, por Abraham ibn Alfache. Aunque fue construida como sinagoga a partir siglo XV comenzó a utilizarse para el culto cristiano, momento a partir del cual adquirió su denominación Santa María la blanca.

Este edificio, encuadrado en el estilo mudéjar, es uno de los mayores exponentes de este arte en Toledo. De planta cuadrada irregular, sustenta su techo de madera sobre unos por pilares octogonales con capiteles de fina decoración. Al entrar en ella y recorrer sus cinco naves nos invade la sensación de estar ante un bonito bosque que nos invita alzar la vistas y disfrutar de las bellas decoraciones de la nave central.

Iglesia de Santo Tomé

Esta iglesia se fundó tras la reconquista de la ciudad por Alfonso VI, su origen se data aproximadamente en el 1142. Fue reconstruida en el siglo XV, siendo financiada esta obra por Don Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de la villa de Orgaz, que destacó por la caridad ofrecida en la ciudad.

En origen era de planta cuadrada y al estilo de los almenares islámicos. Con la primera reconstrucción, se conservó su parte visigoda en los muros de la nave central y se le añadieron las naves laterales. Sin embargo, su aspecto es muy distinto al de estos momentos, debido a las reformas realizadas en el siglo XVI y XVII.

Quizá lo que más llame la atención de este lugar es que en él nos encontramos con el famoso cuadro del Greco, «El entierro del Conde Orgaz». Este cuadro fue encargado por el párroco Don Andrés como conmemoración del milagro que se produjo durante las exequias de Don Gonzalo. Durante su entierro se aparecieron San Agustín y San Esteban y este momento es el que el Greco plasmó en su famoso cuadro encuadrado dentro del estilo manierista.

Iglesia del Salvador

En el interior de esta iglesia se conservar restos de otras construcciones del periodo tardo romano y visigodo. En ella encontramos restos de un antiguo alminar, de los arcos pertenecientes a un cementerio cristiano y una pilastra labrada de época paleocristiana o visigoda. Siendo en origen una mezquita se convirtió en una iglesia con la advocación al Salvador por orden de la reina Doña Berenguela, esposa de Alfonso VII de Castilla. Durante la edad Moderna fue dañada por un incendio y el siglo XIX saqueada por los soldados de las tropas napoleónicas. Con el tiempo este lugar perdió fieles y se convirtió en iglesia filial a la de Santo Tomé.

Iglesia de los Jesuitas

Este gran templo fundado en 1602 es una muestra del estilo contrarreformista. Constituido por tres naves, en la central encontramos una gran cúpula cubriendo el crucero. Descarta en ella la forma en la que se modela la luz, mostrando una gran luminosidad en los lugares sagrados y manteniendo en penumbras sus naves laterales, como forma de destacar lo sagrado del altar mayor. Algo que no debe uno perderse al entrar en esta iglesia es una subida a sus torres desde las cuales la panorámica de Toledo resulta impresionante.

Mezquita del Cristo de la Luz

Esta mezquita, en origen de hispano-musulmana, fue transformada en iglesia, a través del estilo mudéjar, convirtiéndose así una de las mayores muestras de combinación de estos estilos en España. Como mezquita fue un oratorio con un bosque de columnas son que sustentan cúpulas con variadas formas. Al convertirse en iglesia se añadió un ábside en el que encontramos uno bellos restos de pinturas murales.

Monasterio de San Juan de Los Reyes, Toledo
Monasterio de San Juan de Los Reyes, Toledo
Sinagoga de Santa María La Blanca, Toledo
Sinagoga de Santa María La Blanca, Toledo
Iglesia de Santo Tomé, Toledo
Iglesia de Santo Tomé, Toledo
Iglesia del Salvador, Toledo
Iglesia del Salvador, Toledo
Iglesia de los Jesuitas, Toledo
Iglesia de los Jesuitas, Toledo
Mezquita del Cristo de la Luz, Toledo
Mezquita del Cristo de la Luz, Toledo

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Santa María del Naranco

Santa María del Naranco

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Santa María del Naranco

La Iglesia de Santa María del Naranco es una joya del prerrománico asturiano que, teniendo originariamente función palacial, pasó de desempeñar funciones religiosas tras el derrumbamiento de parte de la construcción que actualmente conocemos como Iglesia de San Miguel de Lillo.

Contextualización​

Santa María del Naranco es un edificio mandado construir por Ramiro I (842-850) en el año 848 que junto con otros formaría parte de un conjunto de construcciones palaciegas. Este en particular, en origen, se utilizó como palacio de recreo o sala de audiencias, para en el siglo XII, y tras la destrucción de la iglesia que actualmente conocemos como San Miguel de Liño (antes Iglesia de Santa María) pasará a utilizarse como iglesia y a denominarse con su actual nombre.

Esta construcción de planta rectangular de veinte por seis metros, que posee en sus formas una gran armonía y equilibrio, está dotado de dos fachadas muy similares en sus lados cortos, mientras que en los largos sus fachadas son algo más diferentes. En una de ellas, la fachada norte, podemos encontrar una escalera de doble acceso a la planta superior y en la otra podemos ver los restos de un mirador que originalmente cubría los dos pisos. Todo el edificio se apoya sobre un basamento de diferente altura según la orientación para servir como base nivelada para la construcción del edificio. Este basamento sirve también como asentamiento de los contrafuertes y aunque exteriormente aparenta tener tres pisos en su interior solo consta de dos. La cubierta exterior del edificio es a dos aguas y está protegida por tejas rojizas.

Fachada oriental

En el piso inferior observamos, tres aberturas realizadas por medio de arcos de medio punto, simétricamente colocadas, que darían luz a una sala que posiblemente tuviera función de baño debido a que posee una piscina.

El piso intermedio, el de mayor altura, muestra un mirador realizado con tres arcos de medio punto peraltados sobre columnas sogueadas con capitel corintio. Este tipo de decoración es autóctona, mientras que los capiteles nos muestran la influencia tardorromana en este periodo. Al contrario de lo que sucede en otras construcciones, estos capiteles no son reutilizados de otros edificios. Estos son producción propia de un taller local.

En este mismo piso podemos observar la reproducción del altar encontrado en la antigua Iglesia de Santa María, actual San Miguel de Lillo, y del que tomaba su nombre debido a la inscripción encontrada en él.

Sobre los arcos, se encuentran bandas verticales y clípeos que comunican con la planta superior. Los clípeos están decorados con sogas, y en su centro se encuentra la representación de un animal fantástico, muestra la influencia bizantina en esta construcción.

La planta superior, inexistente en el interior está dotada con una ventana trifora, con columnas y capiteles con idéntica decoración a la del piso medio. Esta forma de abrir el muro además de dotarlo de armonía e iluminar el interior, tiene la función de sacralizar el edificio, en principio civil, aludiendo con esta ventana a las salas supraabsidiales que posiblemente tuvieran una función teológica.

En esta portada encontramos una técnica utilizada en todo el edificio, a través de la cual nuestra percepción visual nos hace creer que este posee mayor profundidad y tamaño. Esto se realiza gracias a la diferencia de anchuras de los arcos, siendo los centrales mayores que los laterales.

Fachada occidental

La fachada occidental es muy similar a la oriental en su estructura, solo diferenciándose en la planta inferior, que en esta orientación posee tres ventanas y una puerta que da acceso a la sala que pudo servir como oratorio.

Fachada norte

En esta fachada destaca la escalera de doble vertiente con catorce empinados escalones que nos conducen al acceso del piso superior. La escalera se corona con una terraza elaborada a través de arcos de medio punto y con una cubrición inclinada cubierta por teja. La forma ejecución de esta terraza no es aleatoria, con ella se pretende remarcar la existencia de tres pisos mediante el acceso al segundo piso. Bajo esta escalera encontramos la entrada a la planta inferior, a la sala que correspondería con las dependencias personales. Y sobre ella, a los laterales dos ventanas con arco de medio punto que iluminarían, en la planta superior, la sala de audiencias.

En el lado izquierdo nos encontramos en la planta baja con dos vanos, uno en forma de ventana realizada a través de un arco de medio punto y otro como puerta de acceso a la zona de baño con un arco de medio punto peraltado. Sobre estos en la segunda planta una arquería de medio punto peraltado perteneciente al mirador. En el lado derecho, con la misma forma de realización que en el izquierdo, encontramos dos ventanas marcan la planta baja y otra arquería en la superior que nos muestra el mirador occidental. Toda la fachada estar marcada por el ritmo de los contrafuertes sobre plataforma que ayudan a la sustentación del edificio. Estos están coronados por una cornisa en forma de escalera con decoraciones estriadas diagonales. El cuerpo de los contrafuertes posee una decoración en forma de cinta doble. Esta misma decoración la encontramos también en los arcos y en la base de apoyo de estos

Fachada sur

Originariamente esta fachada poseía un mirador en su centro que actualmente se encuentra semiderruido. A través de él se tenía acceso tanto a la planta baja como a la planta alta. Salvando esta distancia, también esta fachada es muy similar a la norte, como la occidental lo era a la oriental. En la planta baja dos ventanas realizadas con arco de medio punto peraltado dotan de iluminación a la posible sala de baño, de igual forma que lo hacen otras dos a al posible oratorio. En la primera planta, otras dos ventanas de similares condiciones, pero mayores que las anteriores, se sitúan en torno a la puerta superior del mirador e iluminarían la sala de audiencias.

Planta

Este edificio consta dos plantas reales, aunque en su proyección simula estar constituida por tres. En la planta baja encontramos una sala independiente con acceso exterior desde la fachada occidental, una sala de gran tamaño con acceso desde las fachadas norte y sur, y otra pequeña sala conectada con la anterior y con acceso desde la fachada norte. En la primera planta, con acceso desde las escaleras, de la fachada norte encontramos una sala central que conecta con dos terrazas, al este y al oeste. Hoy destruida en la fachada sur se situaba otra terraza a la que se accedía desde la sala principal.

Santa María del Naranco – Fachada oriental
Santa María del Naranco – Fachada oriental
CC BY-SA 3.0 Wikimedia por Vicenç Salvador Torres Guerola
Santa María del Naranco – Fachada occidental
Santa María del Naranco – Fachada occidental
CC BY-SA 4.0 Wikimedia por Enric
Santa María del Naranco – Fachada norte
Santa María del Naranco – Fachada norte
CC BY-SA 4.0 Wikimedia por Enric
Santa María del Naranco – Fachada sur
Santa María del Naranco – Fachada sur
CC BY-SA 2.0 Wikimedia por Amaianos

Planta

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El desarrollo del gótico en Inglaterra

El desarrollo del gótico en Inglaterra

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Desarrollo del gótico en Inglaterra

El gótico en Inglaterra se comenzó a desarrollar tras su aparición en Francia, siendo junto a esta uno de los primeros lugares en los que hace aparición.

Este se desarrolla mediante una mezcla del anterior estilo inglés, el estilo normando, comenzando su andadura a mediados del siglo XII. Por influencia francesa se comienza a hacer uso de arcos ojivales, las bóvedas de crucería comienzan a cubrir todas las naves y delgados baquetones recorren sus muros. También en este momento comienza a utilizarse la bóveda de nervios. Muestras de este periodo son la Catedral de Durham, la Antigua Colegiata de Ripon y parte de la Catedral de Worcester.

Debido a la mezcla entre elementos del estilo normando y del gótico francés, nos encontramos con el desarrollo de unas características propias como son la ocultación de arbotantes por el techo de las naves laterales, llegando a desaparecer gracias a un desarrollo menor de la altura de los edificios que en el gótico francés y al uso anchas mamposterías que formarán unos muros muy espesos. Como ya se ha dicho el desarrollo en altura es menor, sin embargo, estas edificaciones tendrán una mayor extensión que las francesas. En el gótico inglés se desarrolla mucho más la decoración, para la cual se tendrá más cuidado en la elección de materiales para la creación de contrastes. El mármol de Purbeck, piedra sedimentaria que se encuentra el el sur de Inglaterra y que permite el pulido, será muy utilizado. La decoración a base de finas y ricas moldura disolverán los muros.

Debemos la división del gótico inglés en tres periodos a Thomas Rickman y a su libro “An Attempt to Discriminate the Architectural Styles of English Architecture” de 1817.

El early gothic o gótico temprano se desarrolla de finales del siglo XII a mediados del siglo XIII y se caracteriza principalmente por su horizontalidad y su decoración. Estructuralmente se caracteriza por la realización de cabeceras rectas, de doble crucero, de una nave central muy alargada, así como la adhesión a la estructura catedralicia del claustro y la sala capitular. El edificio contará con tres naves y un desarrollo en altura de tres pisos, con un escaso desarrollo de las ventanas. En su exterior podemos ver sus torres linterna y una marcada horizontalidad del conjunto. Las fachadas pantalla son un elemento a destacar en el gótico inglés. Estas fachadas que se extienden más allá del cuerpo constructivo se desarrollan con un plano rectangular con unos accesos de dimensiones reducidas. La decoración cubrirá completamente la facha, encontrando en ella multitud de arquerías con estatuas. Contrafuertes salientes sobre el nivel de la fachada articularan su verticalidad y las arcadas ciegas su horizontalidad. En su base poseerán un zócalo moldurado y su extensa decoración cubrirán todo hasta hacer sus torres casi imperceptibles. A pesar de la extensa decoración no tendrá escultura en las jambas posiblemente por el escaso desarrollo de sus accesos. La reducción de estos accesos puede deberse al inclemente tiempo de la zona. Se trasladaba la puerta principal al norte más protegida de las lluvias y en esta se realizaba un portal con atrio cubierto para el mismo fin.

En la zona norte de Inglaterra se desarrollan determinadas características como son las ventanas de lanceta, las bóvedas de nervaduras de espinazo y las arcadas sincópicas de doble nivel, encontrando en la Catedral de Lincoln la primera bóveda estrellada de Europa. Siendo destacables de este periodo y lugar el Coro de la Catedral de Lincoln, en su renovación en 1192 por el Maestro Godofredo, el primer edificio del Coro de la Catedral de Canterbury, realizado por Guillermo de Sens, así como los coros de las catedrales de Rochester, Chichester y Winchester.

La zona sur se caracteriza por su sobriedad y la utilización de finos pilares en mármol, destacando construcciones como la Catedral de Salisbury y el coro de la Iglesia de los Templarios de Londres.

En la zona occidental destacan la finura en las articulaciones escalonas y las bóvedas de nervadura. Siendo representativas la Catedral de Wells.

 En la Abadía de Westmister, con una gran influencia francesa fundidos con la tradición inglesa, encontramos tracerías en tribuna y claristorio, arbotante y contrafuertes visibles, así como la aplicación de los avances utilizados en las catedrales de Reims, Amiens y Paris, gracias a sus arquitectos Enrique de Reyns, Juan de Gloucester y Roberto de Beverley.

El siguiente periodo será el decorated style que se desarrollará de 1240 a 1330. Se caracteriza por una mayor verticalidad, ventanales y paredes decorados con tracería, bóvedas nervadas y decorativas en red, decoración con motivos curvilíneos caprichoso y cambiantes, así como el comienzo del uso de arco conopial. Otra característica es el gran desarrollo de absides rectos.

Existen dos variantes en este estilo que se diferencias por la forma de la tracería de sus ventanas. El Geometrical, que viene influenciado por la catedral de Westminster, que se caracteriza por una tracería geométrica como en el gótico radiante y salas capitular a modo de caja de cristal con una columna central. Destacan arquitecturas como las salas capitulares de Westminster, Salisbury y Wells.

 Por otro lado, está es Curvilinear o Flowing tracery, caracterizado por el uso del arco conopial y por una configuración fluida y plena del movimiento. Las bóvedas tendrán un arranque muy bajo de forma que parecen constar solo de nervaduras, se utlizará la bóveda inglesa de tercerles y las ventanas se desarrollaran con una tracería con especial fantasía. Las bóvedas de crucería se llenarán de nervaduras que no tocarán las esquinas del tramo. También se usará el arco diafragma con posible inspiración de la Sainte Chapelle de París. Cambien se usan cúpulas estrelliformes. De este periodo destacan las catedrales de Exeter y Bristol, el coro de la catedral de Wells, renovado por Guillermo Joy y la Catedral de Ely, con especial consideración a la Capilla de Virgén es considerada como el punto culminante de Decorated style.

El último sera el Perpendicular style o estilo perpendicular que se desarrollará de 1330 a 1530. Se desarrollarán las bóvedas de abanico, partiendo de las antes mencionadas bóvedas en red, que se caracterizarán por fuertes nervios en abanico que descansarán sobre un taco con forma conoide como capitel para la distribución de cargas. El plemento se cerrará con nervaduras decorativas, sien do esta primero en piedra para después usarse materiales más ligeros como la madera y el yeso. Los arbotantes desaparecen por completo y lo edificios poseen una marcada linealidad. La decoración se volverá homogénea tanto en paramentos acristalados como en los muros. Se repetirán secciones seriadas marcando las lineas verticales y diagonales. Los arcos angulares o tudor sustituirán al arco conopial. Se racionalizará el trabajo haciendo su factura más sencilla.

Destacan construcciones como las catedrales de Gloucester, reconstruida por Thomas de Canterbury y su sucesor, Canterbury, por el maestro Enrique Yevele, la de Winchester o la deYork. La capilla del King’s College de Cambridge es considerada la quinta esencia del gótico perpendicular. Destacan también otras capillas, como la de Oxford, la de la Virgen de la Abadía de Westminster o la de San Jorge del Castillo de Windsor.

Del siglo XV a principios del XVI, se realizan también en este estilo pequeñas iglesias parroquiales caracterizadas por el uso de la madera como cubierta. Destaca la parroquia de la Trinidad en Long Melford. De igual forma podemos destacar construcciones civiles como las residencias de las universidades de Oxford y Cambridge.

En este momento destaca también la construcción de diecisiete fortalezas, realizadas a base de conjuntos simétricos con varios anillos concéntricos de murallas, con torres redondas y entradas abaluartadas, como el castillo situado en Caernafon. Tras la Guerra de los Cien años el hall será el punto central de los castillos, destacando el Hall de castillo de Westminster.

El desarrollo del gótico en Inglaterra
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Catedral de San Salvador de Oviedo

Catedral de San Salvado de Oviedo

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Catedral de San Salvado de Oviedo

Llegamos a Oviedo y en su casco histórico, en la plaza de Fernando II, nos encontramos con la impresionante Catedral de San Salvador de Oviedo.

Al situarnos frente a ella sus marcadas líneas verticales nos hacen empequeñecer, confirmando, tras siglos de periplos, que los arquitectos góticos consiguieron a través de su arte que una edificación nos mostrara lo pequeños que somos, mientras la representación de dios en la tierra, a través, en este caso de esta catedral, se alza hacia el cielo indicándonos la grandeza del creador.

Observando su fachada, distinguimos, a través de tres arcos ojivales, que la catedral posee tres naves. También el tamaño de estos arcos no deja hacernos una idea de cómo será su interior. El arco central, superior en tamaño y altura a los otros dos, nos indica que la nave central tendrá una ancho y altura mayor que las laterales. Sobre este arco principal, el rosetón, abertura circular en la zona alta de la nave central, otro de los elementos comunes de las iglesias góticas.

Otro elemento a destacar es la torre, que marca la verticalidad del edificio, consiguiendo así que nuestra mirada se eleve hacia los cielos. Recorriendo con la vista sus arquerías menguantes que permiten su gran elevación, y dejando atrás el reloj que nos muestra como interactuamos con los edificios a lo largo del tiempo, la encontramos coronada con una terminación en forma piramidal profusamente decorada al modo gótico flamígero.

En los laterales, y gracias a las nuevas tecnologías, dígase Google Maps, podemos observar los arbotantes terminados en pináculos que sustentan la bóveda de crucería, consiguiendo así la firme sujeción de esta, a través de la descarga de fuerzas en los pilares y los arbotantes.

En la entrada a la catedral un gran arco nos introduce a los soportales. En ellos encontramos otro arco ojival, de tamaño inferior al que ya hemos traspasado, con unas arquivoltas, en las que varios pedestales aparecen vacíos. En otro tiempo serían los responsables de acoger en ellos diversas figuras. Dentro de ese arco dos grandes puertas de madera sobre las cuales encontramos una vidriera que proporcionará al interior la mágica luz de las iglesias góticas.

En el interior de la catedral, confirmando lo que nos adelantó la portada, tres naves sobre una planta de cruz latina. Al fondo el ábside, rodeado por la girola, a lo largo de la cual encontramos cinco capillas.

Podemos observar que la bóveda de crucería, situada sobre el ábside, tiene bajo ella unas llamativas vidrieras colocadas sobre ventanas con arcos ojivales y una marcada verticalidad.

Separando la nave principal de las laterales, grandes arcos ojivales y sobre ellos en el segundo piso. Por cada uno de estos grandes arcos dos más pequeños en el piso superior. Tanto en los arcos superiores como en los inferiores podemos observar cómo las arquivoltas adelgazan el vano.

Dentro de esta catedral la luz difusa nos transporta hacia un sentimiento transcendental, haciéndonos sentir aturdidos, y quizá asustados, al encontrarnos en una edificación de proporciones fabulosas, comparadas con las del hombre, y donde las luces, al igual que las sombras nos hacen sentir como la elección de un camino u otro nos llevarán a un término distinto. Este tipo de construcciones están realizadas para que los fieles, al adentrarse en la iglesia, sintieran, o aprendieran, cuál era el camino de dios y como seguirlo.

 

Por último, señalar que el retablo, localizado en el ábside, también pertenece al estilo gótico y posee una forma pentagonal. Esta es otra de las muestras de como el arte gótico era un arte aleccionador. En este caso veintitrés escenas llevaban al fiel que las contemplaba a un mayor conocimiento de la doctrina católica.

Catedral de San Salvador de Oviedo
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Notre Damme de París

Notre Damme de París, mágico ambiente

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Notre Damme de París, mágico ambiente

Hay lugares que deben visitarse, que deben disfrutarse, olvidando lo que sabemos o creemos saber. Debemos mirarlos a través de los ojos del niño que aún desconoce mucho, pero intuye casi todo. Notre Damme de París es uno de ellos.

Catedral de Notre Dame de París, cuna del gótico clásico, podemos hacer de ella un análisis morfológico, describiendo su ancha nave central de cinco tramos acompañada a cada uno de sus lados por dos más estrechas con el doble de tramos que la principal. Podemos hablar de su galería, triforio y su claristorio, de sus crucero no resaltado en planta, de su bóveda sexpartita,  de su amplia cabecera de seis tramos, de su gran ábside, de sus arbotantes, sus botareles y sus pináculos, de sus gárgolas, de sus magníficas vidrieras, de la escultura de sus portadas, de sus torres, de su rosetón, de sus capillas, sus arcos apuntados, de su iconografía… pero lo realmente importante, o más bien destacable es la sensación que al ponerte ante ella, al atravesar sus puertas, al recorrer sus naves sigue despertando. Esa sensación que, con el paso de los años, los siglos, sigue siendo la misma.

Al colocarte frente a ella, una gran construcción, robusta e impresionante atrae tu atención haciendo que en esta estresante y rápida vida que llevamos dediques unos segundos, unos minutos, quizá varios a disfrutar de esa sensación de encontrarte ante algo grande, distinto, atrayente, finalmente distinto. No es necesario comprender lo que su escultura quiere decirnos, sabemos que tiene un mensaje para el cual no necesitamos ningún tipo de conocimiento.

Nos llama, y nos dejamos llevar, nos acercamos a sus puertas y penetramos en ella. Ya estamos dentro y una sensación empieza a invadirnos. Recorremos sus naves, pero la sensación no es de caminar, parece que flotáramos. Un mágico ambiente, la sensación de algo diferente. Esa atmósfera es totalmente distinta, parece irreal. Los colores, ese aire que parece elevarnos. Nuestros ojos recorren los contrastes de color mientras avanzamos por ella. Una sensación de tranquilidad, de estar a salvo, de estar en un lugar con una extraña paz. Recorremos sus rincones ávidos de conocer el secreto del ambiente, pero no. No podemos achacarlo a algo en particular. Es más bien el conjunto, su forma y disposición, su armonía, su color, su luz. Finalmente, nuestros pasos nos llevan de nuevo hacia la puerta y nos encontramos fuera otra vez. Ya no tenemos tiempo y hemos de abandonar el lugar. Volvemos la vista y un último vistazo nos recuerda que no olvidaremos ese ambiente, esa sensación.

Todo lo que hemos sentido es lo que buscaban los promotores, los constructores y demás personas que participaron en esta obra. Era exactamente lo que la época, la cultura, quería reflejar. Trataban de mostrar un dios cercano, de mostrar un ambiente celestial, la luz de Dios. A margen de si se profesa alguna religión, sea cual sea, o si no es así, esta sensación atrapará de igual modo, ya que es el reflejo de lo un pueblo, una cultura, quizá solo algunos hombres sentían y querían hacer sentir.

Notre Damme de París
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La Basílica Paleocristiana

La Basílica Paleocristiana

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La Basílica Paleocristiana

La arquitectura cristiana como lugar utilidad cultual tiene sus orígenes con la creación del cristianismo en el siglo I, sin embargo, la basílica paleocristiana tomará forma a partir del siglo IV.

La necesidad de reunión hace que en un principio las casas particulares se usaran para tal fin, ya que el cristianismo estaba perseguido entre otras cosas porque sus principios como el monoteísmo y la negación de culto a los emperadores entraban en conflicto con el poder ostentado por Roma. En el siglo II estas viviendas se adaptarán a las necesidades de esta aun temprana religión, de forma que sus habitaciones dispongan de mayor capacidad. Algunas se reservarán para ceremonias como el bautismo, siendo este el humilde origen del baptisterio. Con la proclamación del Edicto de Milán a principios del siglo IV, el cristianismo, al igual que otras religiones, obtendrá la libertad de culto. Poco después con el Edicto de Tesalónica esta religión pasará a ser oficial en todo el Imperio Romano, lo que impulsará el desarrollo de la arquitectura y demás manifestaciones de arte cristianas.

La proclamación de estos edictos será muy importante, ya que a partir de este momento se tomará el modelo de basílica romana como edificio de culto, principalmente en la zona occidental del imperio, por ser el que mejor se adapta para el desarrollo de las reuniones cristianas. Así, es en el siglo IV cuando se fijan unas características básicas que se repetirán a lo largo de la historia de la arquitectura cristiana. Una de estas es la orientación del ábside al este como símbolo de la luz de Cristo y así de la resurrección, de forma que este elemento coincidiera con la salida del sol.

Sin embargo, hay dos tipos de plantas según la zona en la que se ubicara la construcción. En la zona occidental nos encontramos con las denominada plantas basilicales que mantienen la estructura de la basílica romana. Sin embargo, en la zona oriental, suele ser más común el uso de la planta central. Estas edificaciones se caracterizan por una planta con forma circular, octogonal o de cruz griega y su cubrición se realiza con bóvedas sustentadas sobre trompas.

En la zona occidental, las basílicas paleocristianas de finales del siglo II a principios del siglo VI se desarrollan de la siguiente manera. Lo primero que encontraremos en ellas será un patio porticado con forma cuadrangular que se denomina atrium o atrio. En el centro del atrio encontraremos una fuente que se conoce como cantharus. A través del atrio se accede al nartex. Esta estancia es una nave transversal al edificio en el cual se reunían los iniciados en esta religión que aún no estaban bautizados, los catecúmenos. Desde aquí pasaremos al cuerpo en si mismo de la basílica. Este solía estar formado por tres o cinco naves separadas por columnas que sustentaban en algunos caos arquitrabes y en otras arcadas. La nave central tenía mayor anchura por ser la principal y llevar hasta el ábside. También era más alta para permitir la colocación de ventanas en la parte superior de forma que a través de estas entrara la luz y mejorara la iluminación. En esta nave se colocaban los ambones o púlpitos para la lectura del evangelio, en el de la derecha, y las epístolas, en el de la izquierda. También en la nave central se colocaba el coro, zona utilizada para cantar los oficios divinos. Las naves laterales distribuían a hombres y mujeres, colocándose ellos a la izquierda y ellas a la derecha. Sobre estas se encontraba la tribuna que constituía el segundo piso. Este espacio en ocasiones estaba reservado para las mujeres, y cuando esto sucedía se llamaba matroneum. Frente a la nave central y como paso al transcepto se colocaba el arco triunfal. Transcepto es el nombre utilizado para denominar la nave transversal a la nave central de la basílica a través del cual se accede al ábside. Se denomina crucero a la intersección de las naves antes mencionadas. Tras el transcepto encontramos el ábside, espacio sobresaliente en planta con forma semicircular y con cubierta aboveda, al contrario que el resto de las naves cuya cubierta está compuesta por casetones o por un sencillo tejado de armadura. En el ábside se encuentra el presbiterio que solía estar precedido por unas gradas o escalones. En el centro de este el altar o ara, bajo el cual se ubicaba la confesio, lugar en el descansan los restos de un mártir, cubierto un dosel que se denomina cimborrium o baldaquino. En esta misma zona encontramos un banco corrido destinado a los presbíteros que se denomina solea o bema.

Las basílicas desarrolladas en el Norte de África y en el sur de la Península Ibérica suelen tener doble ábside. Teniendo el situado al oeste función funeraria y pudiendo ser su forma tanto semicircular como cuadrada.

La Basílica Paleocristiana
La Basílica Paleocristiana
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Arte Vikingo en España

Arte Vikingo en España

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Arte Vikingo en España

A pesar de que las incursiones vikingas en España no fueron tan numerosas como en lo fueron en Gran Bretaña y Francia y de que no hay constancia de asentamientos, al menos relevantes de la misma magnitud que en estos países, en la Península Ibérica, contamos con una pieza única de arte vikingo que se encuentra en el Museo de San Isidoro de León.

Se trata de una especie de caja esférica de aproximadamente 5 centímetros de alto por tres de diámetro, realizada en el siglo X. El material utilizado para la realización del cuerpo de la caja es la asta de reno, lo que indicaría que procede de Suecia o Noruega por ser este el utilizado típicamente para la talla en estos países y durante ese periodo.

En ella observamos una decoración calada con un tallado de profundidad media en el encontramos representado animales irreconocibles a través de complicados entrelazos. Se identifica con más facilidad la cabeza de un ave situada en uno de los extremos de la pieza. En este tallado podemos observar un horror vacui, junto con la utilización de entrelazados. Ambas características en este arte parecen ser influencia de los pueblos de las estepas, así como de los celtas. Los extremos de la pieza están realizado a base de placas de metal con una decoración similar. Sin embargo, parecen ser añadidos posteriores. En origen la pieza pudo estar herméticamente cerrada. Es posible que fuera una de las fichas de un Hnefatalf, juego típico vikingo similar al ajedrez. Parece ser que posteriormente fueron añadidas dichas placas de metal para convertirlo en una cajita para transportar algún tipo de reliquia.

No hay se conoce exactamente como llegó a la colegiata. Por un lado, se cree que fue donado por los reyes leoneses Fernando I y doña Sancha tras haber pasado por Al-Andalus, habiendo llegado allí por las estrechas relaciones entre esta población y los vikingos. Pero también parece haber indicios de que fue algún peregrino escandinavo el que la depositó allí.

Arte Vikingo en España
Arte Vikingo en España

La fotografía no pertece al objeto mencionado

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La estatua de Don Pelayo

La Estatua de Don Pelayo

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La Estatua de Don Pelayo

Subiendo hacia el santuario de Covadonga, en la explanada de la Basílica de Santa María la Real, nos encontramos con la imponente estatua de Don Pelayo, realizada en bronce en 1964 de manos de Eduardo Zaragoza.

Don Pelayo, representado como un fuerte guerrero, parece jalearnos desde su pedestal que sigamos luchando por lo que nos propusimos, por lo que consideramos nuestro. Su gesto endurecido pero tranquilo nos recuerda el valor que todos llevamos dentro y nos invita a resistir.

Sus fuertes piernas, su espada y la cruz de la victoria tras él no son más que la muestra de cómo un territorio tan natural como duro, tan bello como impredecible, tan valiente y siempre con ganas de vivir, se mantiene en el tiempo recordándonos que nuestras batallas, sean grandes o tan solo escaramuzas, sean recordadas como grandes victorias o como pequeños altercados sin importancia, son las que construirán nuestras formas, nuestros sentimientos.

En el pedestal una inscripción: «Nuestra esperanza está en Cristo. Este pequeño monte será la salvación de España. Crónica de Alfonso III». Quizá esta frase, sin entenderla de forma literal, olvidando la historia oficial y siguiendo la leyenda, hablo de esas leyendas que sin saber si son o no reales suelen avivar nuestros sentimientos más que cualquier otra cosa, quizá, nos muestre la gran esperanza de que ese refugio al que señala Don Pelayo, un lugar duro y difícil, frío y húmedo, nos hará llevará a lo que tanto ansiamos. Es cierto habrá que luchar y que las armas de las que disponemos son precarias, pero ganaremos, venceremos los miedos, las injusticias y conseguiremos nuestro noble fin.

Su nombre quedó grabado a fuego en nuestros corazones como él que nos llevó al cambio, a volver a ser nosotros. A entender que nuestra valía es la suficiente como para luchar por lo nuestro, como para luchar por el que va a nuestro lado. No importa cuantos seamos ni si estamos preparados, tan solo no rendirse es nuestro último fin.

La estatua de Don Pelayo
La estatua de Don Pelayo
©Artealizando

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La Arqueta de Leyre

La Arqueta de Leyre

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La Arqueta de Leyre

La Arqueta de Leyre, ubicada actualmente en el Museo de Navarra, fue realizada a principios del siglo XI y pertenece al arte hispano-musulmán, más concretamente al arte califal desarrollado durante el Califato Andalusí.

Está formada por dos partes, el recipiente en sí, rectangular, y la tapa, con forma de pirámide truncada. Está realizada enteramente en marfil por medio de 19 placas, talladas todas menos dos. Este material, procedente de colmillos de elefante, era escaso, sin embargo, el poder económico del califa y los intercambios comerciales que se producían con el norte de África hicieron posible su realización como regalo del califa para el hijo de Almanzor, el príncipe Al-Dak-Malik, Su uso originario era la contención de botes de perfume, muy utilizados en la época tanto por hombres como por mujeres. Debido a su gran factura, posiblemente fuera un botín de guerra que llegaría hasta el Monasterio de Leyre, de aquí su nombre, donde se le daría uso como relicario.

Posee gran finura en su realización. En ella nos encontramos con veintiún medallones de ocho lóbulos rodeados por decoración, principalmente de ataurique, que cubre todo el espacio, mostrándonos la tendencia al horror vacui tan característica en el arte musulmán. Para la traza de los medallones se utilizará decoración de lacería y en el interior de estos, se observan distintas escenas en las que se representan diversos tipos de animales, incluidos los fantásticos, así como la figura humana. En el medallón izquierdo, una escena en la que aparecen dos figuras humanas sentadas al modo oriental con lo que pueden ser frascos de perfume sobre una especie de diván sostenido por animales refleja el habitual uso de este tipo de arquetas. En el medallón central, otra escena costumbrista con tres músicos que han sido realizados a menor tamaño que las figuras de los laterales debido a la necesidad del espacio para la colocación del cierre de la arqueta. El medallón derecho, también con tres figuras, nos muestra otra característica de este arte como es la representación de los personajes más importantes en un tamaño mayor para destacar su importancia. En la parte superior de la tapa una exaltación a la caza que muestra la peligrosidad de los animales, algunos luchando entre ellos y la valentía de los cazadores que sobre su caballo se enfrentan a ellos. Estas escenas también se encuentran enmarcadas por medallones que dotan a al objeto de un gran ritmo y uniformidad. Como no podía faltar en una pieza de arte musulmán, también encontramos decoración epigráfica en la parte horizontal de la caza. A través de ella podemos conocer a sus autores, que en este caso son Faray y sus discípulos.

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Iglesia Katholicon del Monasterio de Hosios Lukas

Iglesia Katholicon del Monasterio de Hosios Lukas

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Iglesia Katholicon del Monasterio de Hosios Lukas

La Iglesia de Katholicon perteneciente al conjunto arquitectónico del Monasterio de Hosios Lukas, situado sobre el monte Helikonas en la ciudad de Arachova, Grecia.

Esta construcción, en la cual descansan los restos del santo Lukas Steiris, al que está dedicada, se realiza en el siglo XI con el gobierno de la dinastía Macedonia y encuadrándose en el periodo conocido como la Segunda Edad de Oro del arte Bizantino que se extiende desde el año 843 al 1204.

Apreciamos en ella varios rasgos definitorios de la arquitectura religiosa de la Segunda Edad de Oro del arte bizantino. Está realizada en una fábrica mixta de piedra y ladrillo que la dota de policromía, como podemos observar en la realización de los arcos a base de hiladas de ladrillo dispuestas radialmente, así como en el uso mixto de ambos materiales en el muro. En este encontramos también, vanos decorados con arcos de medio punto germinados que envuelven las ventanas cubiertas por celosías, lo que confiere a la portada mayor plasticidad tanto en su articulación como en su decoración, algo que en periodos anteriores de este mismo arte no ocurría, ya que no se dotaba a la fachada de la misma importancia. Sin embargo, estas características propias del arte bizantino no interfieren en la dotación de carácter sobrio al edificio, el cual gracias al uso de la cúpula como elemento de cubrición le confiere una gran verticalidad.

Otra de las características del periodo al que se adscribe esta edificación, que también propulsa la verticalidad, es el uso del tambor para la sobreelevación de la cúpula. Su perforación crea en el interior un juego de luces y sombras. Intuimos en la imagen, que esta iglesia de pequeñas dimensiones, de veintiséis por quince metros, posee una planta centralizada de cruz griega inscrita en un cuadrado precedido por otro elemento básico en la arquitectura bizantina como es el nártex.

La bóveda antes mencionada, se encuentra situada en el centro de la cruz, siendo este el lugar más importante de la edificación, y bajo esta, las pechinas que permiten el paso de la forma circular de la bóveda a la cuadrada formada por los paramentos sobre los que se apoya. Esta característica la observaremos en todos los periodos del arte bizantino. Cabe destacar como construcciones como esta mostrarán un preludio del románico con el uso de contrafuertes para la compensación de fuerzas entre los elementos sustentantes y sustentados.

Iglesia Katholicon del Monasterio de Hosios Lukas
Iglesia Katholicon del Monasterio de Hosios Lukas
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