Templo E de Selinunte

El Templo E de Selinunte

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Templo E de Selinunte

El Templo E de Selinunte en Sicilia, pertenece al estilo Severo y con ubicación temporal entre el 450-430 a.C, que se desarrolla en la Época Clásica plena de la Cultura Griega.

Observamos un templo, típica estructura arquitectónica de la Grecia Clásica, de estilo dórico, conservado parcialmente. Así, podemos ver, partes básicas de este tipo de estructura como son el esterobato y el estilobato, en la parte derecha del templo o la escalinata de acceso en la zona frontal. Se conservan también las columnas que lo rodean, así lo podemos catalogar de períptero, con seis columnas en la parte estrecha y catorce en la parte larga cubriendo un perímetro de base rectangular, siendo así un templo hexástilo que cumple la regla clásica de que el número de columnas de la parte larga de la estructura ha de ser el doble más un del número de columnas de la parte estrecha. Estas columnas dóricas arrancan sin basa, componiéndose sus fustes de tambores cilíndricos colocados a hueso y decorados a base de acanaladuras acabadas en estrías en arista viva, observándose en ellas la éntasis típica de este orden. Así mismo podemos advertir, la composición clásica del capitel dórico, con su ábaco y su equino. Se conserva, además, parte del arquitrabe y del friso con sus triglifos y metopas, así como el geisón de la cornisa.

Desgraciadamente, la estructura interior no se conserva, pero se ha podido averiguar que se trata de un templo in antis con una estructura interior compuesta por un pronaos que conecta con la cella, que a su vez conecta con el ádyton. En la parte trasera de templo y para guardar la simetría se encontraba el opistodomo. Conocemos también, que fue realizado en piedra caliza sobre dos templos anteriores.

Para llegar a la realización de este templo, que cumple todos los cánones de templo dórico, se ha necesitado una evolución en la arquitectura desde la época arcaica, pudiendo ser otros templos ubicados en esta misma población sus predecesores, véase como ejemplo templo C. Esta evolución es la que ha permitido que nos encontremos ante un edificio equilibrado visualmente, que necesitó para conseguir este efecto el falseo de algunas medidas, no cumpliendo estas una simetría exacta, como es el caso de la medida del intercolumnio entre las columnas de los extremos.

Templo E de Selinunte
Templo E de Selinunte
Queulat00 CC BY 2.0

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Kouroi

Kouroi y Korai

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Kouroi y Korai

Kouroi y Korai: orígenes, influencias, significado y su papel como modelo de la escultura griega clásica.

Los kouroi, esculturas de bulto redondo típicas del arte de la Grecia Antigua, son representaciones masculinas en las que se muestra el ideal de perfección física del hombre de la época, en las cuales la belleza y la juventud son dos características indispensables. Son figuras que no poseen rasgos definitorios propios de ningún personaje, aunque seguramente para su realización se basaron en diversos modelos reales, eligiendo de cada uno la parte considerada más bella y perfecta. Es destacable como estas figuras están realizadas con un alto grado de naturalismo. En su primer momento de desarrollo, esta estatuaria resulta muy estática, sin embargo, esto cambiará con el tiempo llegando a tener estas representaciones un dinamismo destacado. En todas estas esculturas se repiten unos rasgos comunes como son la desnudez, la posición de la cabeza alta y erguida, así como la mirada siempre al frente.

Por otro lado, las korai son también,esculturas de bulto redondo, del mismo periodo que sus homólogas masculinas. En ellas se plasma a mujeres jóvenes, bellas y que muestran gran recato. En sus inicios, también se caracterizan por el estatismo, pero como en los kouroi esto cambiara.

Este tipo de escultura se origina y desarrolla en la Grecia Arcaica, siendo la base de la escultura griega clásica. A través de ellas los griegos realizan un importante estudio de la figura humana. Hallan su base en la estaturaria de culturas como la siria, la fenicia o la egipcia, pero siempre con un estilo propio claramente reconocible.

Es un arte de carácter religioso que busca la armonía y la belleza tan características en la escultura griega a partir de ese momento. Con el tiempo se buscará dotarlas de dinamismo y vida. Nos encontramos con que estas esculturas, tienen algunos puntos en común con su homologas egipcias, como los puntos de vista limitados, siendo los más típico el frontal y el dorsal, sin embargo, se diferenciaran de estas, en no poseer losa trasera que las sustente. Además, los kuroi suelen representarse desnudos, algo que nunca antes había ocurrido.

Este tipo de estatua se creó para ser situada en las tumbas o en espacios al aire libre cercanos a los templos como ofrendas. Se realizaron en mármol, en los periodos correspondientes con el estilo dedálico y el arcaico, para después pasar a realizarse preferentemente bronce, en la época de transición al estilo clásico, usando para ello la técnica de cera perdida. Desgraciadamente se conservan pocos originales, perteneciendo casi todos a la época arcaica. En un principio, estas representaciones resultaban tremendamente estáticas y algo geométricas, pudiendo ser debido tanto a los materiales, como a la falta de estudio en la representación del cuerpo humano.

Los kouroi, en época arcaica con el estilo dedálico, son representaciones cúbicas y frontales, rígidas y estáticas, además de la utilización de formas simples para la definición de los detalles, véase una pronunciada y geométrica distinción muscular. Otras características de este periodo son los hombros anchos, los puños cerrados, el ligero adelantamiento de la pierna izquierda, la rotulas muy marcadas, los ojos abombados, las orejas en forma de voluta y el pelo realizado a base del trazo de líneas de inspiración egipcia. Tras el estilo dedálico, se inicia el estilo arcaico, en que las figuras se suavizarán y poco a poco se ira buscando un mayor realismo en ellas. Ya no serán tan hieráticas y las formas corporales comenzarán a normalizarse, por ejemplo, las clavículas comenzarán a colocarse de manera correcta. Con este estilo aparece un rasgo muy característico de estas figuras como es la sonrisa arcaica, ligera sonrisa forzada, considerada como el primer paso del estudio de la representación de la vida y el carácter humano de este pueblo que tan importante ha sido para el arte. Poco a poco, las formas se suavizarán y se alargarán mostrando una representación muscular más creíble, así como también, cambian las formas de representación del pelo, siendo este más elaborado, y apareciendo por primera vez las representaciones barbadas. El estilo arcaico final, además de suavizar las incisiones que marcan la musculatura haciéndola más creíble, ejecuta las formas más sinuosamente. Como ya se ha comentado, se refinará el tratamiento del cabello, pero no será hasta más adelante cuando este se represente corto. Durante la época de transición al estilo clásico, durante el periodo severo culminará la evolución de este tipo de figuraciones. Es también, en este periodo, cuando se comenzarán a realizar en bronce, lo que permitirá un acabado más suave. Ahora, nos encontramos con figuras plenamente realistas y llenas de vida. Por primera vez se utiliza el contraposto, que consiste en el adelantamiento de una pierna de forma que el peso de la figura recaiga en esta, así, la otra pierna aparecerá flexionada. Para la realización correcta del contraposto, los hombros han de girar ligeramente en sentido contrario a la pierna adelantada. Esto no se conseguirá desde el principio, para lo cual realizaran un ligero giro de cabeza que muestra algo más real la postura. La musculatura ya será representa fielmente, dotándola de gran suavidad. Será ya con el estilo clásico, cuando las esculturas griegas adquieran esa libertad de movimiento que las caracteriza.

Las korai, aparecerán vestidas de acuerdo al gusto del momento y el lugar, mostrando su dignidad a través de su recatado atuendo. Estas figuras se cubrían de policromía, sin embargo, no se conservan apenas restos de esta decoración. Al igual que sus compañeros masculinos poseían en principio, una sonrisa arcaica que fue evolucionando hacia una expresión de interioridad. Las representaciones más antiguas tienen las manos recogidas sobre el pecho expresando recogimiento, sin embargo, al ir evolucionando acabaran interactuando con el espectador al alargar su mano portante de una ofrenda. En un principio, la anatomía de estas figuras se encuentra escondida por la vestimenta, pero poco a poco irá trasluciéndose a través de esta en el arcaísmo tardío. También en este periodo, se avanza hacia una representación más cuidada y fina de las vestimentas, de los adornos y del peinado, encontrándonos ya con gran variedad de expresiones que distan mucho de la arcaica sonrisa forzada.

Estas representaciones, tanto las masculinas como las femeninas, serán ese ensayo necesario para llegar a la magnífica estatuaria clásica griega. La evolución en la musculatura, el movimiento y la expresión, así como, el pormenorizado estudio de la anatomía, son imprescindibles para la consecución de obras posteriores. De este modo, los antiguos griegos conseguirán evolucionar del hieratismo heredado de otras culturas a las figuras realistas y llenas de vida que marcarán el devenir del arte en periodos muy posteriores.

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La Leona Herida

La Leona Herida

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La Leona Herida

La Leona Herida es un bajorrelieve realista-naturalista, procedente del Palacio de Assurbanipal en Nínive, del Imperio Nuevo Asirio en la civilización mesopotámica, datado aproximadamente en el s. VII a.C., conservada actualmente en el Museo Británico.

En él vemos representada parte de la escena de una cacería real, en la que una leona, en su último aliento, trata de atacar tras ser herida por tres flechas, arrastrando sus patas traseras carentes de fuerza. La marcada musculatura representada en las patas delanteras, así como las inertes patas traseras, junto con la fiera expresión de su cara nos muestran el gran naturalismo con el que se ha realizado esta escultura en bajorrelieve, sita en una de las paredes del anteriormente citado palacio.

La cultura asiria en su periodo final consigue un gran naturalismo, como nos muestra esta imagen. En la cuidadosa realización de la obra, encontramos la maestría que han alcanzado en la representación de la musculatura, consiguiendo mostrar en una misma figura la lasitud de los miembros traseros, al mismo tiempo que la tensa fuerza de sus patas delanteras. Este naturalismo también lo observamos en el fiero gesto de ataque de la leona en su último estertor.

El objeto a analizar forma parte de una escena, en la que se sueltan varios leones para ser cazados por el rey. Este tipo de escenas nos hablan de la importancia de mostrar como el rey era capaz de controlar las fuerzas más indomables de la naturaleza, como en este caso el león, figura que en esta y otras culturas de la época es símbolo de fiereza, fuerza y poder. Así, la caza de este a manos del rey nos muestra como el soberano es aún más fuerte que este icono mesopotámico.

Este tipo de representaciones se realizaban como propaganda política del soberano. Se situaban en lugares por los cuales se accedía al palacio y tenían como fin que cuando el personaje que atravesaba estas zonas, ya fuera un súbdito o un jefe extranjero, llegara a ver al rey, tuviera ya muy presente, su fuerza y poder.

Para la elaboración de los relieves los asirios primero realizaban una talla prácticamente plana, para después mediante incisiones, realizar los detalles. Por medio de esta técnica conseguían dotar a sus obras de naturalismo y dinamismo, como en el caso de esta, en la que podemos observar como, por ejemplo, se ha ejecutado una incisión más profunda que el propio relieve en la zona interior del ojo, así como en la incisión que define la oreja.

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El Salto del Toro

El Salto del Toro

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El Salto del Toro

Este fresco minoico es conocido como El salto del toro. Encontrado en una tribuna que da al patio central del Palacio de Cnossos en Creta, actualmente se conserva en el Museo Arqueológico de Heraclion.

Perteneciente a la cultura Minoica, se ubica en la época de los Segundos Palacios, pudiendo haber sido realizado aproximadamente en el 1550 a.C., formando parte del momento de auge de los frescos minoicos datado entre 1600 y 1480 a.C.

Este fresco, nos ofrece una escena encuadrada en una cenefa con orientación vertical y horizontal, en tonos negros, amarillo, rojizos, blancos y azules, que muestra unos rectángulos redondeados en sus bordes, superpuestos unos con otros y con decoraciones interiores a base de rayas y puntos. La escena en sí, nos muestra tres figuras humanas en actitud dinámica, ataviadas con una especie taparrabos y adornos a modo de pulseras en brazos y piernas, así, como el pelo recogido en coleta. También encontramos como representación central un toro en actitud de trote y embestida.

Esta escena de taurokathapsía, ha tenido varias interpretaciones. Por un lado, se ha deducido que consistía en la representación de un solo personaje, reflejado en tres etapas de la acción de saltar un toro, pero por otro lado, y teniendo en cuenta el patrón de representación de la mujer con piel más clara que el hombre típica del periodo en que nos encontramos y no solo en esta cultura, parece más lógico interpretar esta imagen como un hombre saltado sobre el toro mientras que dos mujeres lo dirigen para que este pueda realizar el salto. En ambos casos, se muestra al toro como un elemento ritual importante en esta cultura. Sin embargo, bajo el segundo supuesto, encontramos la clara asociación del toro con los cultos zoomorfos femeninos orientados a la fertilidad del mundo minoico.

Como ya se ha mencionado, para su realización se utilizó la técnica del fresco por lo que autor debió trabajar rápidamente en su ejecución, ya que, en esta técnica, es imprescindible realizar la pintura antes de que se seque el último enlucido del muro, demostrando poseer, el autor, unas grandes dotes para la pintura. En esta obra se dibujaron las figuras con el característico contorno negro del periodo, utilizando para su realización una gama cromática no muy amplia, debido a la utilización de pigmentos locales.

A pesar de encontrarnos ante una obre influenciada por arte egipcio, con la utilización, por ejemplo, de la diferente pigmentación de la piel para hombres y mujeres, tiene el sello del arte minoico, al mostrarnos un gran dinamismo, así como una visión que no cumple la ley de la frontalidad egipcia sin llegar a alcanzar aun, un realismo total con escorzo de las figuras y estar estas muy geometralizadas.

El Salto del Toro
El Salto del Toro
Fotografía: George M. Groutas CC BY 2.0

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El Sarcófago de Los Esposos

El Sarcófago de Los Esposos

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El Sarcófago de Los Esposos

El Sarcófago de los esposos es una escultura de bulto redondo realizada en cerámica que fue encontrada en la necróplis de Banditaccia, en Cerveteri.

Fue encontrado en la necrópolis de Banditaccia, en Cerveteri, junto a otra muy similar a la que se conoce con el mismo nombre.  Actualmente se conserva en el Museo del Louvre. Está datada aproximadamente entre el 520 y el 510 a.C y pertenece al periodo arcaico de la cultura etrusca.

En esta obra, que aún conserva parte de su policromía. En ella vemos representado un matrimonio de ojos almendrado. Los esposos se hayan recostados sobre el kline, banco de origen oriental, ornado cojines en forma de odre de vino y paños. La figura masculina, barbada y de cabellos largos, aparece con el torso desnudo, mientras que la femenina se presenta completamente vestida, incluyendo zapatos en su atuendo. En la cabeza porta un tocado, que oculta parcialmente el cabello que cae en forma de trenzas sobre el pecho. Ambos se muestran en actitud cariñosa.

La función de este sarcófago era la contención de cenizas del difunto representado. En él se evoca el ritual funerario del banquete en el que participan tanto hombres como mujeres, ya que, para la cultura etrusca las mujeres tienen un papel relevante en la sociedad, al contrario de lo que ocurre en otras culturas de la época. Concretamente se representa la parte el ritual en el que la fallecida hace una ofrenda de perfume, vertiendo unas gotas de este en la mano de su marido que la abraza tiernamente.

Esta escultura, posee rasgos griegos, como puede ser los ojos almendrados, la sonrisa arcaica o la forma de tratar los pliegues. Sin embargo, la temática es puramente etrusca, así como la desproporción dada al busto, con motivo de subrayar su importancia a la hora de identificar al representado. Su realización, posiblemente recayera sobre un taller griego ubicado en territorio etrusco, ya que durante el siglo VI a.C. se produjeron migraciones de estos artesanos al encontrar en esta zona un grueso de trabajo importante, ya que sus habitantes tenían una gran afición por el lujo y la decoración.

 

El Sarcófago de Los Esposos
El Sarcófago de Los Esposos
Fotografía: Sailko CC BY-SA 3.0

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Materiales en la arquitectura romana y su aplicación

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Materiales en la arquitectura romana y su aplicación

Los materiales en la arquitectura romana y su aplicación en las diversas tipologías arquitectónicas son una muestra de cómo esta cultura lleva a cabo grandes innovaciones que harán que su arte perviva a lo largo del tiempo

La arquitectura romana utiliza para la realización de sus estructuras diversos materiales, algunos heredados de otras culturas como la griega y la etrusca. Sin embargo, esta cultura es inventora del hormigón, compuesto que marcará la diferencia y posibilitará la realización de estructuras antes imposibles.

Utilizaron diversos materiales como la madera, la piedra, el ladrillo y el hormigón. El primero, la madera, se utilizó poco, siendo usado principalmente para estructuras con poca importancia y como cubrición de armaduras adinteladas. El siguiente material, la piedra, fue utilizado por los etruscos y heredado por esta cultura. Aunque se utilizaban como material de construcción en sí, su principal uso era como parte de materiales compuestos. Las piedras utilizadas en un principio fueron el tufo y el peperino, pertenecientes al grupo de piedras volcánicas, para después utilizar el travertino por poseer mayor calidad, resistencia y valor estético. La piedra era extraída en canteras cercanas a Roma y con las que esta tenía comunicación. El mármol fue rechazado como elemento constructivo hasta el periodo augusto, por ser considerado como típico griego y contrario a su cultura que pretendía sobriedad y austeridad.

La difusión del ladrillo como uno de los elementos más utilizados se produce ya avanzado el Imperio. Los arquitectos romanos supieron ver las grandes posibilidades constructivas que permitía este material. Se utilizaron ladrillos con varias formas, además de usarse tanto como elemento constructivo como elemento decorativo. En un principio se utilizaba crudo para posteriormente pasar a ser cocido.

El ladrillo junto con el hormigón fueron los materiales propios romanos, los más utilizados y los que más posibilidades constructivas poseían.

El hormigón u opus caementicium, una gran invención de la cultura romana era un compuesto a base de piedras machacadas, polvo de ladrillo o arena, guijarros y cal de tufo. Este material, a pesar de su bajo coste y lo sencillo de su elaboración, posee una gran fortaleza y permite la realización de estructuras como el arco, la bóveda y la cúpula, gracias a la composición de este y las formas en las que se tallan las piedras o se elaboran los ladrillos, permitiendo así, la distribución de pesos y empujes. A partir de este momento es posible la realización de los elementos constructivos antes mencionados y que perdurarán en el tiempo hasta el descubrimiento del hierro y el acero como materiales de construcción. Dada las magníficas posibilidades que ofrece este material será de uso casi exclusivo a partir del siglo II, siendo utilizado de forma habitual durante los siglos IV y III a.C.

Junto a este compuesto, los romanos inventaron otros similares que permitían diferentes acabados. Se denomina opus quadratum al paramento formado a base de hiladas de sillares de igual forma y tamaño, distribuidos a soga y tizón. Durante el periodo de la República se utilizarán para su realización materiales pobres como el tufo y el peperino.

Otra variante sería el opus incertum en el cual a partir de cal y piedras con tamaño y distribución irregular y comúnmente alisadas en su cara exterior se construirían los muros. Esta variante se introdujo en el siglo II, para ser el sistema constructivo oficial en tiempos de Sila.

Una evolución de este sería el opus reticulatum se compondría con cal y piedras de tufo regulares con forma piramidal de base cuadrada dispuestas en retícula. Este material adquirirá su esplendor en época de Adriano.

Otro compuesto que en este caso serviría como ornamentación sería el opus tectorium, el cual a partir de un revoque de estuco ocultaría la pobreza del muro. Este se utiliza, por ejemplo, en pilastras, molduras y entablamentos.

Característico de la época imperial es el opus testaceum, compuesto por ladrillos o fragmento de ladrillos y tejas y opus caementicium.

Como ya se ha comentado, estas innovaciones en la arquitectura romana son las que han hecho posible la realización de obras tan importantes y espectaculares como el Partenón con su gran bóveda oculada o el tan conocido Coliseo, construido a base de ladrillo y hormigón, para ser después recubierto con piedra. Todas las grandes estructuras de esta cultura poseen unos elementos estructurales correctamente combinados que junto con los materiales utilizados permiten la distribución de pesos y empujes consiguiendo así que estas grandes estructuras sean posibles y se mantengan en pie durante siglos dándonos muestra de la gran calidad arquitectónica que alcanzó el pueblo romano.

Materiales en la arquitectura romana
Materiales en la arquitectura romana

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El Intendente Ebih-il

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El Intendente Ebil-il

Ficha

Título de la obra: El Intendente Ebihil.
Autor:
Desconocido.
Cronología: Periodo Dinástico Arcaico Sumerio (aprox. 2400 a.C).
Dimensiones: Alto: 52,50 cm. / Ancho: 20,60 cm. / Profundidad: 30 cm.
Materiales: Alabastro, lapislázuli, conchas.
Técnica: Modelado e incrustación.
Localización: Museo del Louvre, Dpto. de Antigüedades Orientales
Ubicación original: Templo de Ishtar, Mari.
Cultura: Sumeria.

Comentario

Figura masculina barbada sedente, sobre representación de asiento de mimbre, con cabeza rapada. Dotada de incrustaciones blancas y azules en los globos oculares, así como perfil negro para el contorno del ojo. En actitud orante con las manos cruzadas sobre el pecho, torso desnudo y vestido con kaunake de lana vista.

Esta obra encontrada en el Templo de Isthar, se enmarca en el Periodo Dinástico Arcaíco Sumerio (aproximadamente 2400 a.C). Sabemos, gracias a la inscripción con la que cuenta, que Ebih-il, intendente del templo de Isthar y representado en esta escultura, encargó la misma para realizar una petición bélica a la diosa de dicho templo. Encontramos en ella el tratamiento naturalista propio de la escultura sumeria de este periodo. Debido a la escasez de piedra dura en la zona, la producción de estatuaria en este material es escasa, utilizando para su realización materiales más blandos, como en este caso, que se ha utilizado el alabastro. Se trata de una escultura exenta con fin votivo. Este tipo de representación se realizaba para ser situada ante la imagen de un dios sobre los bancos de arcilla que se encontraban en la cella de los templos, siendo muy numerosa la producción de este tipo de obras.

Esta figura posiblemente pertenezca al final del Periodo Dinástico Arcaico Sumerio, ya que su geometrización en las formas básicas se haya suavizada en busca de un realismo que muestre las características propias del representado. Se encuentran en ella también características de este periodo, como son los grandes ojos hipnóticos, aunque en esta obra más pequeños que en otras de su clase, realizados con concha y lapislázuli, así como la forma de cruzar las manos sobre el pecho, en las que aún no se encuentran los dedos entrecruzados, solo reposa una mano sobre la otra, quizá debido al desconocimiento de cómo realizarlo de otra manera. Reflejo de la indumentaria de la época encontramos el kaunake con el que viste, que consiste en una falda de piel de animal, usualmente oveja, como en este caso, y que encontramos con la lana vuelta hacia arriba, aunque también era posible encontrarla con ella vuelta hacia abajo. La ciudad de Ishtar constituía una ciudad estado independiente que poseía una compleja organización que se vertebraba en la religión, por lo que este tipo de representaciones constituían a su vez un punto importante de cohesión en para esta antigua cultura.

Esta obra con un gran estado de conservación, de la que solo han desaparecido los pies y la base sobre la que se apoyaban, nos muestra una cuidada fábrica que nos ofrece una gran suavidad en el pulido, al tiempo que unas magníficas texturas, que podemos observar en la realización del asiento y la falda. En esta última, encontramos detalles como la representación de la cola del animal con el que está realizado este kaunake. Del mismo modo podemos observar la trabajada barba con tirabuzones al estilo de la época y una expresiva cara dotada de gran serenidad, necesaria para su fin votivo, que nos hipnotiza con sus perfectos rasgos, así como con sus grandes ojos que nos atraen hacia ellos, pero sin distraernos del resto del rostro.

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El Templo de Debod

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El Templo de Debod

El Templo de Debod está situado actualmente en el distrito de Moncloa. En origen, se encontraba en Nubia, Egipto, pero gracias a un acuerdo entre nuestro país y el gobierno egipcio, hoy podemos disfrutar de esta joya del Antiguo Egipto.

Contextualización​

El Templo de Debod estaba situado en la Baja Nubia, en el sureste de Egipto. Este templo Ptolemaico fue en origen una capilla dedicada a los dioses Amón e Isis. Fue construida a inicios del segundo milenio antes de cristo por orden del rey meroítico Adikhalamani. En el periodo Ptolemaico se le añadieron otras dos habitaciones, adquiriendo la apariencia que tiene hoy. Con la conquista de Egipto por los romanos su construcción y su decoración fue completada. Se situaba en la misma zona que el Santuario de Isis en Philae y cuando este fue cerrado en el siglo sexto después de Cristo, el Templo de Debod fue abandonado.

Historia / Reubicación

Con la construcción de la presa alta de Asuán, muchos monumentos de Baja Nubia sufrieron la amenaza de ser inundados, por lo que la UNESCO decidió hacer un llamamiento internacional para la conservación de estas importantes piezas de arte antiguo.

En 1960, se realizó una campaña de rescate. Se salvaron muchos monumentos y el gobierno egipcio recompensó a algunos países por su ayuda, pero no España como mucha gente piensa. Por el contrario, lo que se cree, Franco pagó por el templo porque quería tener la misma importancia que los demás países colaboradores.

Finalmente, el Templo de Debod llegó a España en 1969 y tras los varios años necesarios para su reconstrucción, se abrió al público en 1972. Desde entonces, España tiene una importante pieza de arte del antiguo Egipto en su capital.

Descripción

Exterior: Lo primero que podemos ver cuando nos dirigimos al templo son los pilonos. Estas estructuras están pensadas como la entrada al lugar sagrado. Originalmente, el edificio estaba rodeado de muros que cerraban todas las áreas sagradas. Lamentablemente, se han perdido. Si nos dirigimos a la fachada, disfrutaremos de sus impresionantes columnas, decoradas en su parte superior con representaciones de la flora egipcia local. En el tiempo de Augusto, en el muro que cerraba el espacio entre columnas había un impresionante relieve del rey haciendo una ofrenda a los dioses. Pasemos dentro de esta joya del arte antiguo.

Interior: El interior de este templo posee una atmósfera abrumadora que os hará viajar en el tiempo. En su interior, podeís aprender más sobre cómo era el templo, ya que en la segunda planta encontraréis una increíble maqueta de su antiguo aspecto en la ubicación original. En la habitación de Uabet, podéis sentiros como un antiguo egipcio frente al dios Amón, gracias de una proyección en el interior del nicho donde se encontraba su estatua en el pasado. Lo más notable en el interior de este templo es la capilla de Adikhalamani en la que aún se conservan relieves datados circa del año 200 a.C.

Localización

Templo de Debod - Localización

Planta

Templo de Debod - Planta

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