Belleza

Belleza

Inicio > Series > Estética > Belleza

Belleza

La belleza, otro termino tan discutido o más que el del concepto del arte. La historia nos ha llevado a diferentes conceptos o percepciones de la belleza que pueden diferir mucho según la época.

Edad Media

Si comparamos algo que en la Edad Media era el parangón de lo bello, hablando de arte en este caso, nos encontraremos con figuras que para nosotros expresan cualquier cosa menos belleza.

Romántico

Pongamos como ejemplo cualquiera de los canecillos decorados del Románico. Veremos figuras que se retuercen adaptándose a sus marcos arquitectónicos, que muestran extrañas criaturas. Sin embargo, para el hombre medieval estos canecillos, al igual que todo, estaban compuesto de belleza.

La belleza era imprescindible y se regía, no por ese exterior, que actualmente es nuestra norma, sino por un interior, por la esencia expresada, por la norma en las proporciones, por la inclusión de las figuras en figuras geométricas. Lo que para ellos resultaba bello, para nosotros puede llegar a ser amorfo, deforme e incluso horrible.

La belleza siempre como base

Sin embargo, tan alejados como parece que estamos de aquellos tiempos, o quizá no tanto, seguimos basándonos en la belleza, con otro concepto, sí, pero con la misma esencia. Antes como ahora, esa belleza tenía una importancia, y esa importancia era que conseguía unos fines. Fines que no son más que la ordenación de la sociedad.

Ahora pongamos un ejemplo, que puede estar o no relacionado con el arte, es bella la mujer con una figura esbelta, preferiblemente muy delgada, de grandes senos (no importa su naturalidad), largas piernas, cabello largo y mirada felina, de igual forma que un hombre será alto, delgado y con una musculatura marcada (tampoco es necesaria la naturalidad). Y esta belleza en la mujer y el hombre, lo ayudaran a conseguir sus fines. Con iguales condiciones académicas, siempre, será más fácil para alguien que cumpla el canon de belleza que para alguien que no lo cumpla, al menos a priori.

Actualmente se tiende a obviar otro tipo de bellezas, como puede ser, por ejemplo, la de la integridad o la del trabajo duro. Ahora reina la belleza exterior. De forma que, la belleza de una u otra manera, con un concepto o con otro, a igual que el arte, ha sido y será decisiva en la cultura.

Arte y belleza, difusores de mensajes

El arte, durante la mayor parte de su existencia, se ha ayudado de la belleza para la difusión de su mensaje. Han ido de la mano durante mucho tiempo y seguramente seguirán unidos. De igual forma, la mayoría de las imágenes que nos rodean, de las cuales algunas pasaran a ser calificadas como arte, se basan en la belleza o en marcar lo que es y lo que no es bello, y, de esta forma, lo que es y lo que no es deseable.

El arte orientaba a los hombres de la Edad Media a rezar, a cumplir la doctrina católica tal y como la dictaban sus templos. Y hoy ese arte audiovisual o gráfico que nos rodea en cada momento de nuestra vida, nos dicta como debemos vivir, que hacer para ser bellos, que comprar para conseguir una porción más de belleza. Nos instruyen de igual forma que las iglesias instruían a los iletrados a través de las escenas del Antiguo y del Nuevo testamento que poblaban sus paredes.

Así, la belleza evolucionará hacia lugares que no somos capaces de discernir y su imbricación con otro tipo de factores nos hace imposible la predicción de su camino. Como dice Umberto Eco en La historia de la belleza: “Nosotros no podemos mirar desde tan lejos; podemos contentarnos con destacar que la primera mitad del siglo XX, y a lo sumo los años sesenta de ese siglo (luego será más difícil), es el escenario de una lucha dramática entre la belleza de la provocación y la belleza del consumo”.

ARtículos relacionados

Ranking y Comentarios

El concepto del Arte a lo largo de la historia

El concepto del Arte a lo largo de la historia

Inicio > Series > Estética > El concepto del arte a lo largo de la historia

El concepto del arte a lo largo de la historia

A lo largo de la historia el concepto de arte ha variado, ha provocado polémicas y es un tema que sigue abierto y seguramente seguirá así.

Bajo mi punto de vista, el arte se puede considerar como eso que te remueve por dentro eso que hace que tu imaginación vuele, que hace que tu mente se haga preguntas, que te avise de los horrores o que te lleve hacia los mejores momentos, en una palabra, sentimientos. El arte me hace sentir y empatizar con cosas que nunca sería capaz de soñar.

Y sin que esta definición pueda ser tenida en cuenta como algo real, notorio o verdadero, sino más bien como una elucubración de una mente que necesita estímulos y un corazón que necesita sustentos, trataré de contrastarla con las corrientes y definiciones que han llegado hasta nosotros, resultándome doloroso pensar en aquellas grandes ideas, pensamientos y sentimientos que se perdieron por el camino, ya sea por interés o por no haber sido capaces de pasar a una esfera pública lo suficientemente importante.

Definiciones

Desde la Antigüedad a tiempos más cercanos como el Renacimiento el arte ha sido considerado como la destreza, conjugada con un conjunto de normas imprescindibles, necesaria para la construcción de objetos de diversas categorías. En este esquema temporal, la imaginación, la fantasía o la inspiración se consideraban contrarias al arte. Nos encontramos entre los pensamientos de Platón la siguiente frase: “El arte no es un trabajo irracional”.

Antigüedad y Edad Media

En la Antigüedad y hasta la Edad Media, un mayor número de cosas eran consideradas arte. Sin embargo, se lleva a cabo una valoración distinta de las artes dependiendo de si era necesaria la fuerza física para crearlas, artes vulgares (o mecánicas en la Edad Media) o no se necesitaba la fuerza física, el trabajo era más limpio y se realizaba a través de la mente, artes liberales. A lo largo de la historia las artes han ido variando su ubicación en estas divisiones, cuando en un principio la escultura y la pintura eran consideradas artes vulgares, pasarán a ser artes liberales.

Leonardo Da Vinci en su Tratado de pintura argumenta sobre como la pintura es un arte más importante que la escultura o la poesía, todo en base a conceptos de su entorno cultural y temporal. ¿Y no es posible que esa lucha que mantenía Da Vinci para dar la importancia que merecía la pintura se repita, pero con otro escenario, con otros actores y con otros tipos de arte?

Renacimiento

Durante el Renacimiento, los pintores luchan por su reconocimiento como artistas, o mejor dicho como científicos. La lucha de esos pintores hace que finalmente sus mecenas o más bien sus jefes, vean que su trabajo es realmente importante y que lo que realmente necesitan para la difusión de esos preceptos, de los que pueden sacar partido, es un artista.

Les hacen ver que sin ellos todo les resultaría mucho más complicado. De esta forma, como lo que realizan es importante, muy importante, los pintores pasan a ser importantes, ya que, sin ellos, sin sus obras, muchas cosas no serían posibles. Así, en este periodo tan solo algunos lo consiguieron, quizá por su cercanía en cuanto a posición social, por su afinidad con las ideas del mensaje que se tenía que mostrar o por la forma en la que sus trabajos se doblegaban a lo establecido o buscado, eso sí, sin olvidar en ningún momento y siempre como base, su maestría y buen hacer.

Actualidad

Quizá eso es lo que sucede hoy. Tan solo unos pocos ostentan ese reconocimiento que muchas veces tiene que ver con esa maestría. Pero la maestría por sí sola no los lleva al reconocimiento. Les lleva su cercanía al poder, en este caso al dinero, a la clase social.

La realidad del objeto artístico y del artista

Me parece algo obvio, que tanto en el pasado como ahora dejamos pasar multitud de genios, tan solo porque la esfera pública, siempre regulada por el poder, se ve limitada al apadrinamiento. De forma que grandes obras y genios se han perdido y se seguirán perdiendo, por mala suerte, por falta de medios o por cuestiones similares.

Muchos de los objetos que para nosotros son arte, un arte real, indiscutible, se sacaron de su entorno cultural, en el cual tan solo eran objetos que difundían una idea, o más bien un sentimiento.

Las máscaras africanas en las que vemos un gran componente de arte eran en origen máscaras destinadas a rituales que debían infundir variados sentimientos dependiendo del tipo de máscara, véase, miedo, esperanza, valor, y que para nosotros solo son arte. Pueden que algún sentimiento nos despierte, y de echo suele ser así. Estas máscaras no parecen pasar desapercibidas, nos provocan usualmente ser cierta desconfianza, suelen parecernos tétricas, feas, o tan solo interesantes, pero pocas veces nos resultan indiferentes.

Seguramente las califiquemos como arte debido a que despiertan sentimientos, quizá estos sentimientos estén estrechamente unidos a instintos primitivos que hayamos perdido, o al menos en gran parte, y que en el pasado nos servían de comunicación con el medio en el que nos movíamos.

Estas máscaras nos comunican algo, con un lenguaje que calificaré como arte y que quizá sea la forma más antigua de comunicación. Ese arte primitivo, esos sentimientos siguen en nosotros. Ya que la definición de arte es más moderna que el arte o su percepción o sus efectos sobre nosotros.

Evolución del concepto

Así, en el siglo XVI se define las artes del diseño siendo las artes las que están unidas a través del dibujo o diseño. Los conceptos van sucediéndose a lo largo del tiempo, pasamos de las artes del diseño a las bellas artes a las artes ingeniosas o intelectuales, artes musicales, artes nobles, artes memoriales, artes pictóricas, artes poéticas, artes elegantes y agradables, para finalmente denominarse solo artes.

Se introducen cambios de conceptos, pero seguimos buscado definir que es o que no es arte. Necesitamos una seguridad, no queremos equivocarnos al juzgar algo, no queremos darle importancia a un artista y que luego realmente no lo sea. Las cosas han cambiado y, como las personas, los artistas, ya tienen una relevancia social distinta, mayor a la de la antigüedad, no podemos dejar que cualquiera pase ese filtro.

Porque, ¿qué pasaría si un gran número de personas lo pasara? ¿El arte perdería parte de su valor por no tener esa exclusividad? Y con esto el poderoso, el rico, que es el que solo puede rodearse de arte, ¿perdería parte de su poder o de su riqueza?

 

Si no acotamos el arte, este pierde su carácter de difusión, de mensaje de los poderosos, y si todo el mundo pudiera difundir su mensaje sin importar el poder o el dinero que tuviera, peligraría el rico, el poderoso, porque no controlaría la información. Información que, a través del arte, se hace más atractiva que si es difundida por otros medios más puros de comunicación.

Ganaría la masa ya que esta tiene mayores puntos en común, ganaría la mayoría. O peor aún, si el arte ya no llegara hasta las personas por ser todo arte, no despertaría nuestros sentimientos y pasaría a no ser nada, pasaría desapercibido.

La belleza, que siempre ha sido indispensable en el concepto del arte (que no en el arte), eso sí, variando su significado a lo largo del tiempo, sufrirá un revés durante la época de las vanguardias. En ese momento pasa a buscarse el impacto, ya sea con la belleza o con la fealdad, pero sobre todo con la fealdad, se produce un efecto de negatividad que se refleja en el arte, sin embargo, este no deja de ser arte por esto. Al igual que parece difícil encontrar el concepto de belleza en muchos artes indígenas, al menos el concepto que manejamos o hemos manejado en la cultura occidental.

Si antes se había disputado el puesto de arte entre la poesía, la música, la escultura, la pintura, la arquitectura, la dialéctica, con el tiempo entran en este juego nuevas fichas, el teatro, la fotografía, el cine, el diseño, los desarrollos multimedia. Y con ello el estatus de los que lo realizan. Así que estamos, o más bien seguimos, en un momento crítico en el que todavía no podemos poner un cerco al concepto del arte.

Como un ente vivo, quizá el más vivo o el de mayor longevidad, el arte, sigue evolucionando, cambiando, madurando, envejeciendo y volviéndose otra vez un niño. Un ciclo circular, o quizá más bien una espiral, define su camino y este se adapta a la cultura del momento, a la sociedad, pero siempre se mantiene vivo, al menos hasta ahora.

ARtículos relacionados

Ranking y Comentarios

La Belleza como difusión de cultura

La belleza como difusión de cultura

Inicio > Series > Estética > La belleza como difusión de cultura

La belleza como difusión de cultura

La belleza es aquello que la cultura nos hace ver como positivo. El concepto de belleza suele ir relacionado con otros conceptos o características que son positivas, así como el de fealdad se asocia a características negativas que no tienen que ver con las cualidades externas o perceptivas.

Edad Antigua

En la Edad Antigua, se asocia la belleza a la simetría y a las proporciones, griegos y romanos muestran este ideal en sus estatuas, por ejemplo. Sin embargo, esta belleza mostrada nos lleva más allá. Esas figuras perfectas difunden en sus formas otros aspectos importantes en su sociedad. Nos muestran un arte asociado a las matemáticas, a los sabios, nos muestran el anhelo de los ciudadanos de conocer, de saber, de formar parte de esa élite de sabios que tiene en sus manos un saber que facilita las cosas.

El pueblo entiende que las medidas, los números, son importantes hasta tal punto que uno mismo para ser bello ha de ser proporcionado y tener determinadas medidas. Esto, que tiende a asociarse primariamente a lo físico, tiene, sin embargo, otro mensaje más profundo. La proporción y la mesura ha de ser asociada a todos los aspectos de la vida.

Por supuesto, la belleza y la fealdad nos muestran el bien y el mal a través de la religión. Los grandes dioses con cuerpos perfectamente proporcionados, enseñándonos el bien, frente a los dioses malignos o monstruos que marcan el mal, la aberración.

Edad Media

En la Edad Media la idea de la antigüedad se mantiene. El arte de este periodo es el reflejo de la religión y encuentra la belleza en la esencia de las cosas, todas las cosas creadas por Dios. La belleza que en la Edad Antigua era claramente perceptible para nosotros se hace algo menos obvia. Las figuras resultan menos agradables, sin embargo, cumplen perfectamente el precepto de belleza del momento.

Este es un periodo en el que se remarca aún más el bien y el mal a través de la belleza y la fealdad. El arte difunde la cultura del momento que está basa en la belleza que marca la religión. Todos llegan a saber a través del arte, incluso el pueblo iletrado, como han de comportarse, lo que está bien lo que está mal.

Sin embargo, dentro de este adoctrinamiento también aparecen otras imágenes que difunden una cultura rural en la que el tiempo se mide en base a las cosechas y a través de las cuales todos saben cuándo plantar cuando recoger y cuando festejar los frutos de la tierra. En cualquier caso, cualquier imagen ha de cumplir el precepto de belleza o fealdad indicando así, el bien o el mal.

Renacimiento

Con el Renacimiento, la cultura se vuelve a basar en la antigüedad, se cree que la Edad Media era un periodo oscuro y que se debía salir de el a través de los grandes logros de la Edad Antigua. Se vuelven a reproducir imágenes de la antigüedad, para que los que las observan sepan que la vuelta al clasicismo y a la búsqueda del saber, como lo hacían los antiguos sabios, traerá riqueza y bienestar de la misma forma que lo hizo en Grecia y Roma.

Se recuperará el tipo de gobierno absolutista, de modo que el arte que en periodos antiguos y con una misma base política era de gran utilidad, vuelve, obviamente a ser útil.

Ilustración

Más adelante con la Ilustración, la base estará en los hombres ilustrados y cultos. El conocimiento es la base sobre la que se debe sustentar el pueblo, y este saber solo lo pueden disfrutar los que tienen una economía o poder importante. El arte, por supuesto, mostrará esta idea. Se mostrarán bellas ropas y bellas estancias como muestra del lugar al que lleva el conocimiento.

Pero a pesar de que en ese momento la orientación hacia el saber no tiene la intención de crear una base general de cultura esta idea ilustrada creará un germen para el futuro desarrollo de las ideas.

Vanguardias

Más tarde, las Vanguardias pasan a mostrarle a la gente que las cosas no tienen por qué hacerse de la manera que está estipulada, que hay más salidas. Esa es la base de la cultura del momento, el cambio. El cambio en el poder, en la forma de producción, en el lugar en el que se concentran las fuerzas. Así, aunque el arte sea rechazado, no hace más que mostrar la tendencia cultural, el lugar hacia donde avanza la cultura.

La fealdad pasa a ser belleza, de la misma forma que antes el saber era algo exclusivo de las clases altas ahora pasa a estar en manos del pueblo. Así, el arte que indicaba el conocimiento a través de lo bello, la riqueza, ahora indicará este mismo conocimiento a través de lo feo, la masa trabajadora.

Capitalismo

Después con el capitalismo, la cultura se basará en el saber, pero sobre todo en el poseer. Ya sea como masa al principio o como individuo particular después, tal y como lo enunciarán las segundas vanguardias. Reflejarán la cultura de un pueblo que, a pesar de tratar de diferenciarse, de ser algo, serán tan solo parte de un sistema basado en lo de siempre.

Ahora, la belleza muestra que todos pueden conseguir parte de ella de una forma industrial. Tras las dictaduras, se producen movimientos artísticos que muestran libertad, diferencia. Ese es el camino que seguirá la cultura y será la cultura que se difundirá. La belleza de ese momento es la de lo raro, lo extraño o más bien lo que antes no era posible. En este momento quizá se deje esa diferencia tan notoria entre la belleza y la fealdad, pasando las dos a ser igual de importantes de modo que lo importante es que la posibilidad de realizarse.

Actualidad

Ahora, en un periodo de crisis se apela a la solidaridad desde el ámbito del consumo. Quizá haya cierta similitud con la ilustración y esto produzca un movimiento que lleve al cambio y al igual que antes se vuelva en contra del sistema. Nos muestran una belleza en las personas que comparten. La belleza pasa por personas normales que ayudan, esa es la belleza del momento, la belleza de una mirada de lucha ante una adversidad.

Ya no es proporción, ni medidas, ni riqueza… la belleza pasa a ser aquella mano de ayuda entre la desolación, que será la fealdad y que será vencida por aquello bello.

ARtículos relacionados

Ranking y Comentarios